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semillas del alma
- Edición Julio 2009
- Publicado 06/27/2009
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Pero la realidad es muy diferente. Cada día hay más niños en la calle, procedentes de familias pudientes, supuestamente llenas de valores y amor.
“Muchas veces comenzamos a usar drogas buscando tranquilidad, persiguiendo una ilusión, para sentirnos en ambiente, porque estamos deprimidos o simplemente porque nos sentimos solos, sin padres que nos apoyen y nos entiendan”. Indudablemente, en las drogas sí se pueden aliviar de manera temporera esas cosas pero cuando los efectos sedantes se van, la ansiedad y el desespero atacan implacablemente, lo que esclaviza más y más. Uno se va destruyendo poco a poco, y en el afán de buscar ese más y más, comienzan los robos, los atracos, el hacer y hacerse daño con tal de conseguir la ‘cura’ ìque destruye y que al final mata” dice Blanquita, una niña que terminó viviendo en una alcantarilla y que dio a luz en ese lugar a Milton, un auténtico hijo de la oscuridad.
“Por eso quiero decirles que cuando estén mal o deprimidos, busquen ayuda de sus papás, de sus familiares, de un buen amigo, o de Dios y la Virgen que son tan lindos. Dialoguen con ellos, porque la mayoría de las ocasiones el no hablar a tiempo con alguien que los comprenda es lo que los lleva a la drogadicción” continúa diciendo Blanquita, quien hoy en día logró salir adelante con sus hijos y es un digno ejemplo de superación.
A veces nosotros como padres observamos con cierta frialdad a todos esos niños y niñas que deambulan en las calles, dando gracias a Dios porque nuestros propios hijos no están en esa situación, pero lo que nunca llegamos a contemplar, es que a cualquiera de nosotros, sin importar la posición social o cultural, puede pasar por ello, cualquiera de nuestros hijos podría llegar allí, porque la droga, que es silenciosa, traicionera y destructiva, no discrimina.
Al día de hoy, el 85% de los niños de 12 años en América Latina ya han probado alcohol o drogas, y muchos de ellos ya han hecho de este consumo una adicción, debido a múltiples causas, siendo la principal causa el tratar de llenar el vacío que tienen en su corazón, por la ausencia de un padre o una madre que los escuche amorosamente y los inspire, en lugar de maltratarlos, juzgarlos y reprocharlos.
Por eso, te exhorto a revisar que tipo de relación y de comunicación estás teniendo con tus hijos. Observa detenidamente si es una comunicación basada en amor, respeto y en escuchar sin juzgar o si por el contrario es una relación basada en miedo, autoritaria, represiva e indolente. El evaluarse a conciencia, buscar cambiar toda creencia o acercamiento obsoleto para con tus hijos evitará que éstos escojan el camino de la drogadicción, la violencia o el suicidio.
Espero que este mensaje haya llegado a tu corazón, que fortalezca tu espíritu y que lo puedas compartir con tus seres queridos. Y recuerda…nunca, nunca jamás dejes de soñar.
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