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Meriendas Inteligentes
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Agosto 2009
Edición Agosto 2009
Published on 08/3/2009
 
Hoy día los niños tienen un sin fin actividades extracurriculares aparte de la escuela y por esto, necesitan el combustible apropiado”, dice Bonnie Taub-Dix, dietista certificada y madre de tres niños, residente de la ciudad de Nueva York, y quien ha sido portavoz nacional para la Asociación Dietética Americana. “Es importante analizar lo que sus hijos están comiendo”.

Por Elisa Bosley
Los niños acaban de entrar por la puerta, hambrientos y corriendo hacia la nevera.  Agarran una manzana o unas pequeñas zanahorias, y un gran vaso de leche orgánica. ¿Le parece difícil de creer? ¿Por qué armar un lío si en lugar toman galletas o papitas? Porque según una investigación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el merendar ha aumentado cuatro veces en los pasados 25 años. Los ‘snacks’ ahora contribuyen en un 26 por ciento al total de las calorías que consumen los niños de 2 años de edad en adelante, por el azúcar que le roba el show a las vitaminas, minerales y otros nutrientes.

Hoy día los niños tienen un sin fin actividades extracurriculares aparte de la escuela y por esto, necesitan el combustible apropiado”, dice Bonnie Taub-Dix, dietista certificada y madre de tres niños, residente de la ciudad de Nueva York, y quien ha sido portavoz nacional para la Asociación Dietética Americana. “Es importante analizar lo que sus hijos están comiendo”.
Mientras que las galletitas dulces, las galletas en forma de pescado y los jugos en pequeños envases son fáciles de agarrar para salir corriendo, resulta que los mismos carecen de los nutrientes que el cuerpo del niño necesita, dice Taub-Dix. El truco está en proveerle alternativas que sigan siendo rápidas e irresistibles, pero saludables. Aquí le presentamos ideas para calmar el apetito con estrategias inteligentes.

Sea un modelo. – Según sucede con todas las cosas, los niños imitan lo que ven, así que, cómo podemos esperar que nuestros niños ingieran meriendas saludables si nosotros comemos basura. Comience eliminando del hogar los bocaditos poco saludables. En cambio, tenga recipientes repletos de uvas, cerezas o ciruelas sobre el mostrador de la cocina, y asegúrese que los niños lo vean comiendo frutas.

Ofrézcale a todo el mundo un tiempo de pausa. – Ofrezca comida en un ambiente relajado, lejos del televisor. Un estudio publicado en el International Journal of Obesity en el año 2006, encontró que el aumento del tiempo de ver TV se correlaciona directamente con el alza en el consumo de bebidas con azúcar y meriendas poco nutritivas, al igual que una ingesta baja de vegetales. Tenga bocaditos listos que valgan la pena y de forma consciente mantenga la atención de la familia mientras disfrutan juntos de los ‘snacks’.

Escoja combos que satisfagan. – “El acercamiento más importante [a la hora de la merienda] es combinar proteína y carbohidratos provenientes de granos integrales”, dice Taub-Dix. Por ejemplo, brinde galletas o tostadas integrales, úntele mantequilla de nueces. Si el niño insiste en algo dulce, añada un poquito de miel o canela. En los momentos en que los niños van directo de la escuela a una actividad, “hágales un sándwich que puedan llevar en la mochila”.

Piense accesible y rápido. – Lo que está listo y se puede ver a simple vista es lo que probablemente se comerán, así que tenga meriendas nutritivas que sean fáciles de encontrar todo el tiempo. Trate los palitos de queso o yogur para obtener el calcio y la proteína, frutas crudas y barritas de nueces para la fibra y vitaminas; nueces sin sal mezcladas con frutas secas, granola integral y/o cereales orgánicos marca Os para antioxidantes y carbohidratos buenos.

Mójelos. – Ofrezca vegetales como trocitos de pepinillo, zanahorias pequeñas, pimientos rojos o calabacín junto con hummus o un ‘dip’ de yogur (Taub-Dix recomienda yogur griego que sabe más a crema agria). Si tienen que ser papitas u otros similares trate de que sean integrales y asados.

Poco a poco con el jugo. – Aunque el jugo puede ser una buena fuente de vitaminas, también tiene calorías concentradas. En su lugar, enfóquese en agua, ya sea sencilla o con gas, salpicadas con un poco de limón rico en vitaminas, jugo de arándanos, moras o granada.

Enseñe a los jóvenes a leer las etiquetas. – Solo porque algo tenga en la etiqueta la palabra “natural” no quiere decir que sea la mejor selección. “Lleve a sus hijos al supermercado y examine las etiquetas con ellos”, sugiere Taub-Dix. “Compare dos productos similares y pregúnteles ‘¿por qué uno es mejor que el otro?’ Enfatice en causa y efecto: cuando le enseña a sus hijos que el calcio le va fortalecer los huesos para que puedan hacer todas esas cosas divertidas que ellos hacen, entonces ellos entenderán el por qué hay que comer saludable.

Elisa Bosley es escritora freelance y editora en asuntos de alimentos, quien a la vez desarrolla y prueba recetas.

Tenga a la mano meriendas saludables

• Manzana y queso cheddar

• Galletas graham trituradas en el requesón

• Frutas frescas remojadas en yogur

• Palitos de queso y galletas integrales

• Salsa con tortillas asadas

• Cereal integral bajo en azúcar y leche

• Frutas crudas y barras de nueces

• Pretzels de harina integral con mantequilla de almendra

• Galletas graham de canela y mantequilla de maní o de anacardo

• Guacamole o hummus con palitos de jícama

• Batidas con yogur, leche, fresas congeladas y guineos

• Vegetales orgánicos secos