
Según la investigaciones biológicas y psicológicas, durante sus primeros cinco años los niños graban los mensajes del ambiente, incluyendo los recibidos en el útero materno.
No es hasta los seis años que el niño comienza a usar su razonamiento y a crear su estilo de comunicación, teniendo como base la información recibida en los primeros cinco años de su vida.
Dadas las circunstancias de la vida moderna, mamá muchas veces no está y es sustituida por otra persona, que no siempre le va a proveer el cuidado amoroso que requiere esa promesa de adulto que es el niño.
En otras ocasiones mamá está físicamente, con sus problemas, con su conflictos y con la menor idea de cuanto depende ese ser que trajo al mundo de su nutrición psicológica afectiva.
Las madres conscientes se preocupan de proveerles alimentación y cuidado médico pero a veces se olvidan que el amor manifestado, tomándolo en los brazos, hablándole con dulzura y cariño, tratándolo con ternura, amamantándolo y guiándolo con paciencia y amor, es la mejor nutrición que ese ser necesita.
El sentirse aceptado, amado y respetado en su personalidad infantil, va a crear unas bases sólidas para ese adolescente y adulto futuro.
Nada exige más atención constante y demanda que un niño; comenzando por depender totalmente del adulto que lo cuida para sobrevivir y crecer.
Cuando planificamos el proyecto de traer un niño al mundo debemos estar conscientes del compromiso con ese ser, con Dios o el universo, y con nuestra propia evolución. Debemos prepararnos debidamente para cumplir esa tarea grandiosa que es crear un ser y cuidar de que esa promesa se convierta en una realidad útil para él y para la sociedad.
Estas cápsulas fueron creadas para la revista Natural Awakenings por la Dra. Nieves Stewart.
Puede contactarla para citas y/o talleres llamando al (787) 763- 8360,
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