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Un acuario eco-amigable es uno balanceado y autosuficiente. Como concepto, este es uno ideal para los aficionados de los peces. Sin embargo, la investigación demuestra que el uso de energía para los acuarios típicos de casas particulares, varía grandemente pues depende grandemente del andamiaje.
Según un informe de 1997 del Lawrence Berkeley National Laboratory, un acuario pequeño de agua dulce, digamos de 10 galones, puede consumir tan poco como de 90 a 120 kilovatios de energía por hora al año para hacer funcionar las luces, los filtros y el oxigenador. Eso es igual a lo que una típica cafetera casera consume al año, lo que no representa gran cosa en el orden del universo.
Cuanto más grande sea el tamaño, claro está, más aumenta el consumo de electricidad. Un tanque de agua dulce de 55 galones puede usar entre 280 a 400 kilovatios por hora al año.
Añadir plantas aumenta el requisito de electricidad del acuario, ya que requiere luces más potentes para mantener las plantas vivas.
De manera general, los tanques de agua salada usan más electricidad que los de agua dulce, debido a que necesitan bombas y cabezales para crear corrientes de agua. Los acuarios marinos pueden consumir 230 kilovatios por hora al año si son pequeños y hasta, aproximadamente, 800, si son grandes.
Desde la publicación del informe del Berkeley Laboratory hace una docena de años, muy pocos adelantos en la eficiencia de equipos para acuarios se han dado. Algunos de estos son: luces LED para reducir unos cuantos kilovatios por hora, y ya están disponibles en el mercado unas nuevas bombas y lastres, que economizan más electricidad. Un vendedor de equipo calculó que la cantidad de electricidad que usan los acuarios de hoy día puede ser un 25 por ciento más baja que en 1997.
A pesar de su hermosura, los acuarios también pueden tener costos ambientales escondidos. En algunas partes de Asia del Sur, de donde proviene la gran mayoría de los organismos “ornamentales” de agua salada, se capturan los peses usando botellas de pico alargado por donde sale un chorro de cianuro, lo que atonta los animales y facilita su captura en los arrecifes de coral. Este agente químico puede ser nocivo para los corales, organismos y otros peces que viven en los arrecifes. Con respecto a los peces, el cianuro los debilita y hace que muchos mueran en la trayectoria hacia el acuario. Mantener los peces saludables es mucho más que una preocupación para los que abogan por los derechos de los animales, también es un asunto ecológico, ya que mientras menos animales sobreviven el proceso, más intensa se convierte la caza.
Así que al comprar peces capturados en su entorno natural, busque los que sean capturados con mallas, en lugar de agentes químicos. Evite, también, comprar especies en peligro de extinción, ya sean de agua salada o de agua dulce.
El pez cardenal de Banggai de rayas plateadas, que sólo se encuentra en algunos lugares fuera de la costa de Indonesia, por ejemplo, ha sido catalogado como especie en peligro de extinción por la Unión Nacional para la Conservación de la Naturaleza, debido, principalmente, al exceso de caza para el mercado de acuarios. La oficina de conservación ambiental de las Naciones Unidas observó en 2003 que menos del 10 por ciento de las especies ornamentales marinas pueden ser criadas en ‘granjas’.
Afortunadamente, la captura sustentable no es un asunto tan preocupante con las especies de agua dulce, ya que el 90 por ciento son criadas en ‘granjas’. Las especies en cautiverio ayudan a reducir la presión en las poblaciones silvestres, muchos ambientalistas piensan que mantener un mercado sustentable de organismos capturados en su vida silvestre puede ser una estrategia buena para el ambiente, siempre y cuando se provean incentivos económicos para que los pescadores mantengan su ecosistema local saludable.
Antes de dirigirse a la tienda de venta de animales, investigue un poco para saber de dónde viene el pez que usted desea. Hay cuatro vendedores al detal certificados por el Consejo de Acuarios Marinos (MAC, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos --en Florida, Illinois, Michigan y Nueva Jersey. El MAC verifica que los peces de agua salada se hayan capturado de forma sustentable o que si provienen de una ‘granja’, que se hayan manejado adecuadamente a lo largo de la cadena de suministro. Un nuevo programa para obtener licencia debe aumentar el número de establecimientos que suplen peces aprobados por el MAC.
El Reef Fish Guide (ReefProtect.org/fish_guide.htm) del Reef Protection International, evalúa aún más las especies marinas populares a base de cuatro criterios: supervivencia en un acuario casero; abundancia en su estado silvestre; disponibilidad y potencial para ser cultivados en ‘granjas’ y los métodos de captura utilizados. Los grupos de aficionados locales pueden ser otra fuente de información y, en ocasiones, cuentan con abastos de peces criados en la casa.
Por último, asegúrese de que los niños de la casa no alberguen una fantasía estilo Finding Nemo. Liberar especies no nativas en la naturaleza puede crear problemas ecológicos, particularmente si son especies establecidas. No eche los peces que ya no quiere en riachuelos ni por el inodoro. En vez, encuéntreles un nuevo hogar, quizás en una tienda local de venta de animales. Lo mejor es evitar caer en una situación como esta en primer lugar. Para eso, asegúrese de comprar especies que no crezcan demasiado como para no caber en el acuario, de lo contrario, cada especie comenzará a pelear por territorio. Al igual que con cualquier otra compra, las opciones más verdes son las que no tendrá que reponer.
Nina Shen Rastogi escribe una columna semanal sobre el ambiente en Slate.com.