En la tercera edad, llegamos al momento donde nuestra historia fue escrita y el análisis o la reflexión nos lleva a aceptar o a negar la conclusión de esa tarea.
Físicamente la tercera edad, generalmente va acompañada de limitaciones, merma de eficiencia física, o incapacidad.
Realmente cuando esa salud física es afectada pero la salud mental prevalece, todo eso es aceptado como un cambio o un proceso natural.
Generalmente en esa tercera edad, cambian nuestras actividades a unas menos activas en todos los órdenes; ya no pertenecemos al mundo laboral, las responsabilidades hogareñas han disminuido porque los hijos abandonaron el hogar, y la vida tiende a ser más sedentaria.
Si hemos cultivado la amistad, como una planta que requiere cuidados amorosos y hemos establecido lazos sólidos con nuestros contemporáneos, tenemos una gran ganancia, porque podremos compartir el ahora, con aquellos que tienen historia y hablan nuestro lenguaje.
El lenguaje de esta edad, es propio de la misma, conlleva las memorias o recuerdos de la historia vivida y los resultados actuales de esa experiencia. Sólo los que la reviven, pueden comprenderla.
En el aspecto mental, aquellos que han aceptado el proceso gradual de envejecimiento, como uno natural, sin empeñarse en retener una juventud que ya pasó, ni la etapa activa anterior a la vejez que constituye la madurez en todos los aspectos. Pueden crear nuevos modelos de vida y continuar el proceso natural.
La mente necesita crear una nueva visión de sí mismo, de sus relaciones interpersonales y familiares, de la cultura en la que vivimos y lo que nos corresponde aceptar o combatir según nuestros recursos.
En muchas ocasiones tenemos ideas fijas o preconceptos establecidos que no permiten aceptar la realidad. Por ejemplo “mis hijos tienen que devolverme lo que yo les di”, “no puedo quedarme solo(a) y tienen que venir a cuidarme o llevarme a su casa”, “mis nietos deben ser criados como yo crié a mis hijos”, etc.
El balance emocional es requerido, para no caer en depresión, para no distorsionar la realidad, y para vivir el día a día con optimismo, a pesar de los cambios y limitaciones.
La añoranza de lo que perdimos nos puede afectar seriamente. Las memorias deben ser gratas para regocijarnos de ellas. Si las memorias recogen errores o fallas humanas, debemos realizar el proceso de perdón a nosotros mismos y a los demás.
La conciencia de que se acerca la muerte debe ser vista como un cambio común, fue de bebé a niño(a), de niño(a) a adolescente, de adolescente a joven adulto, de joven adulto a adulto, de adulto a maduro(a), de maduro(a) a anciano(a). La conciencia debe ser: continuamos eternamente creciendo aun sin la forma física.
Estas cápsulas fueron escritas por la doctora Nieves Stewart para la revista Natural Awakenings.La doctora Stewart estará ofreciendo servicios en los primeros días del mes de noviembre y ofrecerá seminarios: Iniciación Reiki 1 y Cómo entrar fácilmente en Estados Alterados de Conciencia. Interesados llamar a (787) 763-8360 ó (787) 220-8159. Correo electrónico: nievesstewart@gmail.com.