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Vivir con simplicidad
- Edición Noviembre 2009
- Publicado 10/27/2009
- artículos del mes
por Judith Fertig
Vivir con simplicidad no es una idea nueva. Los Shakers, una secta de célibes fundada en el siglo 18, decían: “es un regalo vivir con simplicidad”. En el siglo 19, Henry David Thoreau volvió a lo esencial en Walden Pond. “Menos es más”, proclamó Ludwig Mies van der Rohe, el reconocido arquitecto minimalista de la posguerra, un siglo después.
La necesidad de simplificar es eterna. Lo que es nuevo es reconocer el efecto dominó que ocurre cuando optamos por una vida menos complicada, explica Duane Elgin en la nueva edición del libro, Voluntary Simplicity: Toward a Way of Life That Is Outwardly Simple, Inwardly Rich.
“Contrario a los mitos creados por los medios”, observa Elgin, “lo que produce el consumismo son vidas de sacrificio, mientras que la simplicidad ofrece vidas de oportunidades. La simplicidad brinda la oportunidad de mayor satisfacción en el trabajo, conexiones más significativas con los demás, sensación de afinidad con todo en la vida y asombro ante un universo viviente”.
En 1977, Elgin formó parte de un grupo de pensadores del Instituto de Investigación de Stanford que estudió el movimiento de simplicidad voluntaria. Cada uno de los valores del movimiento, identificados por el grupo de Elgin—escala humana, simplicidad material, concienciación sobre el ambiente, autodeterminación y crecimiento personal—se nutren el uno del otro. Cuando una persona escoge vivir primero en una escala más pequeña y humana, los otros valores siguen.
Escala humana
La escala humana significa que fácilmente encajamos en nuestro entorno, itinerario y cosas. Cuando eso no sucede y nos abruman las exigencias de una vida en demasía, nos preguntamos, “¿realmente es esto todo lo que hay?”.
La arquitecta Sarah Susanka se hizo esa pregunta cuando, como socia administrativa de una compañía de 45 empleados, se dio cuenta de que “iba por la vida con el piloto automático”. Trabajaba largas horas y le iba bien, pero no estaba haciendo lo que siempre quiso hacer desde la niñez. “A menudo, las cosas que nos apasionaban cuando éramos niños son buenos indicadores de las tendencias naturales que puede que hayamos perdido de vista a medida que entramos en la adultez”, observa.
Una cosa que Susanka sentía no estaba funcionando para ella era la velocidad en que transcurrían sus días. “Nos hemos tornado increíblemente productivos en las recientes décadas”, indica, “y el éxito se mide por el ingreso y las adquisiciones”. Pero lo que Susanka quería no era una casa más grande o un automóvil nuevo, lo que quería era tener tiempo para escribir.
“Nuestra cultura está en continua lucha con el tiempo”, reflexiona Susanka. Si bien podemos hacer muchas cosas con sólo oprimir un botón, tal parece que no nos permitimos tener tiempo, sin obstrucciones, para estar con nuestros propios pensamientos. Intercambiar la percepción de que somos sobrehumanos por una visión más humana le brindó el tiempo necesario a Susanka para poder poner en orden su vida y comenzar a escribir. El proceso por el que pasó para simplificar su vida y poder escribir The Not So Big House se convirtió en el tema de su próximo libro, The Not So Big Life.
Linda Breen Pierce experimentó una auto revelación similar. En 1991, redujo su ingreso de seis dígitos como abogada en Los Ángeles, se mudó a una casa más pequeña en una comunidad más tranquila donde vivió y escribió sobre el movimiento de la simplicidad; recientemente se retiró a México. “Estamos viviendo el sueño americano de forma enajenada”, escribe en Simplicity Lessons: A 12-Step Guide to Living Simply, ahora sabemos que “un estilo de vida agitado evita que vivamos a plenitud”.
Simplicidad material
Cuando la vida nos parece abrumadora, es hora de examinar dónde estamos, analizar dónde queremos estar y eliminar obstáculos. ¿Queremos una casa más grande o más pequeña? ¿Queremos hacer menos para poder mantenernos organizados? ¿Necesitamos más tiempo para nosotros mismos?”
“Si sus metas no están claras y sus pensamientos no están enfocados, no puede romper los hábitos que le impiden lograr lo que quiere”, indica Peter Walsh, psicólogo, autor e invitado regular de The Oprah Winfrey Show. “Muchos de mis clientes parecen haber perdido el foco en sus vidas”.
El estribillo principal de Walsh es que cuantas más cosas acumulamos, más queremos o más pensamos necesitar. “Muchos hemos tratado de satisfacer esa necesidad de algo más, y todavía lo hacemos”. “A veces”, indica, “está el elemento del aburrimiento, combinado con una sensación latente de frustración, incluso coraje”. De cualquier forma, la idea que se tiene es que las cosas materiales brindan significado y satisfacción, de acuerdo con su experiencia, “así no es que funciona”.
Al decidir simplificar nuestras vidas, Elgin exhorta a plantearnos las siguientes preguntas: “¿Lo que poseo fomenta la actividad y la independencia o lo contrario? ¿Me satisfacen o no las cosas que compro? ¿Cuánto dependo de mi trabajo para mantener un gran estilo de vida?”.
Un enfoque aún más sencillo es escuchar las palabras de William Morris, líder del movimiento de Arte y Manualidades del siglo 19: “no tenga nada en la casa que no le sea útil o piense que sea hermoso”.
La simplicidad incluye, no sólo limpiar el revoltijo físico y emocional y llenar el vacío con cosas importantes, sino aclarar nuestra visión de cómo nuestras acciones tienen un impacto más amplio.
Conciencia sobre el ambiente
“Reducir, reusar, reciclar” es la filosofía por la cual se ha dejado guiar Zoe Weil durante años. Como autora del libro, Most Good, Least Harm: A Simple Principle for a Better World and Meaningful Life, Weil entiende que la mayoría de nosotros hemos vivido parte de nuestras vidas mirando a través de múltiples lentes que ven más allá del interés personal, para abarcar lo que también es bueno para otras personas, los animales y el planeta. Puede comenzar con una acción sencilla, como en lugar de cargar con una botella plástica de agua usar una de acero inoxidable con agua filtrada. Las botellas plásticas pueden languidecer durante generaciones en los vertederos o requerir reciclaje.
Su mantra, “a mayor bien, menos daño”, significa considerar todo el panorama para llegar a una mejor solución. Por ejemplo, podemos optar por comprar café proveniente del comercio justo. Podemos usar productos locales para la cena y de esa forma ayudar a los agricultores independientes, incluso si para conseguirlos tenemos que conducir un poco más lejos. Podemos hasta optar por cultivar nuestros propios productos y así evitar las emisiones al conducir.
Podemos elegir productos verdes para la limpieza que no depositan toxinas ni en nuestro cuerpo ni en nuestro ambiente, aunque sean más costosos. Podemos adquirir huevos de gallinas que no están confinadas en jaulas, ya que estos productos provienen de animales criados de forma más humana, si bien son un poco más difíciles de encontrar.
Los beneficios tienen dos aspectos: Simplificar nuestras vidas nos brinda tiempo para crear opciones mejor pensadas; las opciones mejor pensadas hacen que el mundo sea un lugar mejor para vivir.
Autodeterminación
Según la investigación de Pierce, vivir de forma más simple produce “más tiempo, libertad personal, menos estrés, un ritmo de vida más lento, control del dinero, menos cosas que mantener, trabajo que nos produce mayor satisfacción, pasión y propósito en la vida, relaciones dichosas, mayor espiritualidad, mejor salud y conexión con la naturaleza.”
Pierce ha observado que aunque muchas personas adoptan una vida más simple, su primer interés es uno más autodirigido, pero que pronto desarrollan valores que van dirigidos a los demás. Las personas que tienen una vida más simple también tienen el tiempo, la energía y la pasión para dirigir sus talentos hacia el mejoramiento de la comunidad, el ambiente y el planeta.
Crecimiento personal
En resumidas cuentas: Vivir con simplicidad puede volver al ser humano uno más feliz. “Los estudios de felicidad a lo largo de los años demuestran que lo que nos hace felices no se encuentra en las cosas materiales”, concluye Elgin.
“Esto puede ser una revelación” añade Susanka, “porque en nuestras vidas, mayormente, nos han orientado hacia la acumulación de cosas para probar que estamos lográndolo o que estamos subiendo algún tipo de jerarquía. Lo que es sumamente importante es acompañar el esfuerzo con las cosas que nos sean más significativas”.
Para más información e inspiración, comuníquese con: Duane Elgin en AwakeningEarth.org; Sarah Susanka en SarahSusanka.com y NotSoBigLife.com; Linda Breen Pierce en GallagherPress.com; Peter Walsh en PeterWalshDesign.com y Zoe Weil en ZoeWeil.com.
Receta para la simplicidad
por Linda Breen Pierce
“Simplificar, simplificar”. A más de un siglo luego de que Henry David Thoreau pronunciara estas palabras, su ruego de una vida más simple tiene más significado hoy día que nunca antes. Trabajar, divertirse fuertemente y llenar cada momento con una actividad… En la mayoría de los hogares se piensa que se necesitan dos ingresos para pagar por un estándar de vida que se ha duplicado en los últimos 50 años. Pero, ¿es esto verdaderamente así? A base de un estudio de tres años con más de 200 personas que han simplificado sus vidas, hemos descubierto que, verdaderamente, podemos trabajar menos, querer menos cosas, gastar menos y ser más felices y sentirnos más satisfechos en el proceso.
Seguir estas 10 sugerencias simplificará su vida. En lugar de intentarlas todas en varias semanas o meses, sepa que la mayoría de las personas necesitan un periodo inicial de tres a cinco años para completar la transición. Los pasos pequeños y graduales son mejores.
1. No traiga nada material a su casa a menos que quiera mantenerlo hasta que no lo pueda arreglar más. El exceso de cosas sofoca. Comprar, mantener, asegurar, almacenar y, finalmente, desechar nuestras cosas, acaba con nuestra valiosa energía de vida.
2. Viva en un hogar con un entorno acogedor, o que usted o alguien de su familia use todos los días. Esto puede brindar más satisfacción que vivir en un lugar que parezca un museo para impresionar a los demás. Gastar tiempo y dinero para mantener una casa más grande de lo que necesitamos, desvía recursos y evita disfrutar de esfuerzos más satisfactorios.
3. Trate de limitar el trabajo fuera de la casa a 30 horas semanales, a 20 si tiene hijos. Para vivir una vida balanceada, necesitamos tiempo para soñar, relajarnos, preparar una cena o salir a caminar. Rodear las actividades con espacios vacíos siempre que sea posible hace que las acciones sean más productivas y significativas.
4. Trate de trabajar a unos 30 minutos de su casa. Guarde su energía y dinero para experiencias de vida más satisfactorias.
5. Limite las actividades extracurriculares de sus hijos a dos o tres a la semana, dependiendo de la edad. De otra forma, estará usted extenuada o extenuado todo el tiempo y los niños se convertirán en adictos al estímulo continuo.
6. Viva con simplicidad para soñar en grande y de forma completamente diferente. Saque un mes o más todos los años para visitar un país extranjero. Vivir en una cultura diferente es fascinante, excitante y revitalizante. Enseña a vivir en el presente, una práctica fundamental de vivir con simplicidad. Ganamos perspectiva cuando experimentamos una cultura extranjera y aprendemos lo mucho por lo que estar agradecidos.
7. Pase por lo menos una hora a la semana en un entorno natural, lejos de la muchedumbre, el tráfico y los edificios. Tres o cuatro horas es mucho mejor. No hay nada más básico o sencillo que el mundo natural.
8. Conéctese con la espiritualidad en su vida, ya sea a través de la oración, servicios religiosos, escribir en un diario, meditar o hacer lecturas relacionadas a la espiritualidad. Cultive la práctica del silencio y la soledad, aunque sea de 15 a 30 minutos al día. La espiritualidad evolucionará de forma natural.
9. Busque el apoyo de otras personas que quieren simplificar sus vidas. Únase o forme un círculo de simplicidad si le gusta la interacción en grupos. Vivir con simplicidad en nuestra cultura puede ser una travesía solitaria, pues puede que amigos y familiares, que aún están trepados en la trotadora de la vida, no entiendan.
10. Practique decir “No” a las cosas que no le brindan paz ni satisfacción interior, ya sean bienes materiales, mayor responsabilidad profesional o actividades sociales adicionales. Vigile su tiempo y energía, pues son recursos limitados. Si dice “Sí” a alguna cosa (como una promoción en el trabajo), sepa que puede que le está diciendo “No” a algo más (quizás a pasar más tiempo con su familia). Viva de forma consciente y deliberada.
Linda Breen Pierce es la fundadora del The Pierce Simplicity Study y autora de Choosing Simplicity: Real People Finding Peace and Fulfillment in a Complex World and Simplicity Lessons: A 12-Step Guide to Living Simply.
La necesidad de simplificar es eterna. Lo que es nuevo es reconocer el efecto dominó que ocurre cuando optamos por una vida menos complicada, explica Duane Elgin en la nueva edición del libro, Voluntary Simplicity: Toward a Way of Life That Is Outwardly Simple, Inwardly Rich.
“Contrario a los mitos creados por los medios”, observa Elgin, “lo que produce el consumismo son vidas de sacrificio, mientras que la simplicidad ofrece vidas de oportunidades. La simplicidad brinda la oportunidad de mayor satisfacción en el trabajo, conexiones más significativas con los demás, sensación de afinidad con todo en la vida y asombro ante un universo viviente”.
En 1977, Elgin formó parte de un grupo de pensadores del Instituto de Investigación de Stanford que estudió el movimiento de simplicidad voluntaria. Cada uno de los valores del movimiento, identificados por el grupo de Elgin—escala humana, simplicidad material, concienciación sobre el ambiente, autodeterminación y crecimiento personal—se nutren el uno del otro. Cuando una persona escoge vivir primero en una escala más pequeña y humana, los otros valores siguen.
Escala humana La escala humana significa que fácilmente encajamos en nuestro entorno, itinerario y cosas. Cuando eso no sucede y nos abruman las exigencias de una vida en demasía, nos preguntamos, “¿realmente es esto todo lo que hay?”.
La arquitecta Sarah Susanka se hizo esa pregunta cuando, como socia administrativa de una compañía de 45 empleados, se dio cuenta de que “iba por la vida con el piloto automático”. Trabajaba largas horas y le iba bien, pero no estaba haciendo lo que siempre quiso hacer desde la niñez. “A menudo, las cosas que nos apasionaban cuando éramos niños son buenos indicadores de las tendencias naturales que puede que hayamos perdido de vista a medida que entramos en la adultez”, observa.
Una cosa que Susanka sentía no estaba funcionando para ella era la velocidad en que transcurrían sus días. “Nos hemos tornado increíblemente productivos en las recientes décadas”, indica, “y el éxito se mide por el ingreso y las adquisiciones”. Pero lo que Susanka quería no era una casa más grande o un automóvil nuevo, lo que quería era tener tiempo para escribir.
“Nuestra cultura está en continua lucha con el tiempo”, reflexiona Susanka. Si bien podemos hacer muchas cosas con sólo oprimir un botón, tal parece que no nos permitimos tener tiempo, sin obstrucciones, para estar con nuestros propios pensamientos. Intercambiar la percepción de que somos sobrehumanos por una visión más humana le brindó el tiempo necesario a Susanka para poder poner en orden su vida y comenzar a escribir. El proceso por el que pasó para simplificar su vida y poder escribir The Not So Big House se convirtió en el tema de su próximo libro, The Not So Big Life.
Linda Breen Pierce experimentó una auto revelación similar. En 1991, redujo su ingreso de seis dígitos como abogada en Los Ángeles, se mudó a una casa más pequeña en una comunidad más tranquila donde vivió y escribió sobre el movimiento de la simplicidad; recientemente se retiró a México. “Estamos viviendo el sueño americano de forma enajenada”, escribe en Simplicity Lessons: A 12-Step Guide to Living Simply, ahora sabemos que “un estilo de vida agitado evita que vivamos a plenitud”.
Simplicidad material
Cuando la vida nos parece abrumadora, es hora de examinar dónde estamos, analizar dónde queremos estar y eliminar obstáculos. ¿Queremos una casa más grande o más pequeña? ¿Queremos hacer menos para poder mantenernos organizados? ¿Necesitamos más tiempo para nosotros mismos?”
“Si sus metas no están claras y sus pensamientos no están enfocados, no puede romper los hábitos que le impiden lograr lo que quiere”, indica Peter Walsh, psicólogo, autor e invitado regular de The Oprah Winfrey Show. “Muchos de mis clientes parecen haber perdido el foco en sus vidas”.
El estribillo principal de Walsh es que cuantas más cosas acumulamos, más queremos o más pensamos necesitar. “Muchos hemos tratado de satisfacer esa necesidad de algo más, y todavía lo hacemos”. “A veces”, indica, “está el elemento del aburrimiento, combinado con una sensación latente de frustración, incluso coraje”. De cualquier forma, la idea que se tiene es que las cosas materiales brindan significado y satisfacción, de acuerdo con su experiencia, “así no es que funciona”.
Al decidir simplificar nuestras vidas, Elgin exhorta a plantearnos las siguientes preguntas: “¿Lo que poseo fomenta la actividad y la independencia o lo contrario? ¿Me satisfacen o no las cosas que compro? ¿Cuánto dependo de mi trabajo para mantener un gran estilo de vida?”.
Un enfoque aún más sencillo es escuchar las palabras de William Morris, líder del movimiento de Arte y Manualidades del siglo 19: “no tenga nada en la casa que no le sea útil o piense que sea hermoso”.
La simplicidad incluye, no sólo limpiar el revoltijo físico y emocional y llenar el vacío con cosas importantes, sino aclarar nuestra visión de cómo nuestras acciones tienen un impacto más amplio.
Conciencia sobre el ambiente
“Reducir, reusar, reciclar” es la filosofía por la cual se ha dejado guiar Zoe Weil durante años. Como autora del libro, Most Good, Least Harm: A Simple Principle for a Better World and Meaningful Life, Weil entiende que la mayoría de nosotros hemos vivido parte de nuestras vidas mirando a través de múltiples lentes que ven más allá del interés personal, para abarcar lo que también es bueno para otras personas, los animales y el planeta. Puede comenzar con una acción sencilla, como en lugar de cargar con una botella plástica de agua usar una de acero inoxidable con agua filtrada. Las botellas plásticas pueden languidecer durante generaciones en los vertederos o requerir reciclaje.
Su mantra, “a mayor bien, menos daño”, significa considerar todo el panorama para llegar a una mejor solución. Por ejemplo, podemos optar por comprar café proveniente del comercio justo. Podemos usar productos locales para la cena y de esa forma ayudar a los agricultores independientes, incluso si para conseguirlos tenemos que conducir un poco más lejos. Podemos hasta optar por cultivar nuestros propios productos y así evitar las emisiones al conducir.
Podemos elegir productos verdes para la limpieza que no depositan toxinas ni en nuestro cuerpo ni en nuestro ambiente, aunque sean más costosos. Podemos adquirir huevos de gallinas que no están confinadas en jaulas, ya que estos productos provienen de animales criados de forma más humana, si bien son un poco más difíciles de encontrar.
Los beneficios tienen dos aspectos: Simplificar nuestras vidas nos brinda tiempo para crear opciones mejor pensadas; las opciones mejor pensadas hacen que el mundo sea un lugar mejor para vivir.
Autodeterminación
Según la investigación de Pierce, vivir de forma más simple produce “más tiempo, libertad personal, menos estrés, un ritmo de vida más lento, control del dinero, menos cosas que mantener, trabajo que nos produce mayor satisfacción, pasión y propósito en la vida, relaciones dichosas, mayor espiritualidad, mejor salud y conexión con la naturaleza.”
Pierce ha observado que aunque muchas personas adoptan una vida más simple, su primer interés es uno más autodirigido, pero que pronto desarrollan valores que van dirigidos a los demás. Las personas que tienen una vida más simple también tienen el tiempo, la energía y la pasión para dirigir sus talentos hacia el mejoramiento de la comunidad, el ambiente y el planeta.
Crecimiento personal
En resumidas cuentas: Vivir con simplicidad puede volver al ser humano uno más feliz. “Los estudios de felicidad a lo largo de los años demuestran que lo que nos hace felices no se encuentra en las cosas materiales”, concluye Elgin.
“Esto puede ser una revelación” añade Susanka, “porque en nuestras vidas, mayormente, nos han orientado hacia la acumulación de cosas para probar que estamos lográndolo o que estamos subiendo algún tipo de jerarquía. Lo que es sumamente importante es acompañar el esfuerzo con las cosas que nos sean más significativas”.
Para más información e inspiración, comuníquese con: Duane Elgin en AwakeningEarth.org; Sarah Susanka en SarahSusanka.com y NotSoBigLife.com; Linda Breen Pierce en GallagherPress.com; Peter Walsh en PeterWalshDesign.com y Zoe Weil en ZoeWeil.com.
Receta para la simplicidad
por Linda Breen Pierce
“Simplificar, simplificar”. A más de un siglo luego de que Henry David Thoreau pronunciara estas palabras, su ruego de una vida más simple tiene más significado hoy día que nunca antes. Trabajar, divertirse fuertemente y llenar cada momento con una actividad… En la mayoría de los hogares se piensa que se necesitan dos ingresos para pagar por un estándar de vida que se ha duplicado en los últimos 50 años. Pero, ¿es esto verdaderamente así? A base de un estudio de tres años con más de 200 personas que han simplificado sus vidas, hemos descubierto que, verdaderamente, podemos trabajar menos, querer menos cosas, gastar menos y ser más felices y sentirnos más satisfechos en el proceso.
Seguir estas 10 sugerencias simplificará su vida. En lugar de intentarlas todas en varias semanas o meses, sepa que la mayoría de las personas necesitan un periodo inicial de tres a cinco años para completar la transición. Los pasos pequeños y graduales son mejores.
1. No traiga nada material a su casa a menos que quiera mantenerlo hasta que no lo pueda arreglar más. El exceso de cosas sofoca. Comprar, mantener, asegurar, almacenar y, finalmente, desechar nuestras cosas, acaba con nuestra valiosa energía de vida.
2. Viva en un hogar con un entorno acogedor, o que usted o alguien de su familia use todos los días. Esto puede brindar más satisfacción que vivir en un lugar que parezca un museo para impresionar a los demás. Gastar tiempo y dinero para mantener una casa más grande de lo que necesitamos, desvía recursos y evita disfrutar de esfuerzos más satisfactorios.
3. Trate de limitar el trabajo fuera de la casa a 30 horas semanales, a 20 si tiene hijos. Para vivir una vida balanceada, necesitamos tiempo para soñar, relajarnos, preparar una cena o salir a caminar. Rodear las actividades con espacios vacíos siempre que sea posible hace que las acciones sean más productivas y significativas.
4. Trate de trabajar a unos 30 minutos de su casa. Guarde su energía y dinero para experiencias de vida más satisfactorias.
5. Limite las actividades extracurriculares de sus hijos a dos o tres a la semana, dependiendo de la edad. De otra forma, estará usted extenuada o extenuado todo el tiempo y los niños se convertirán en adictos al estímulo continuo.
6. Viva con simplicidad para soñar en grande y de forma completamente diferente. Saque un mes o más todos los años para visitar un país extranjero. Vivir en una cultura diferente es fascinante, excitante y revitalizante. Enseña a vivir en el presente, una práctica fundamental de vivir con simplicidad. Ganamos perspectiva cuando experimentamos una cultura extranjera y aprendemos lo mucho por lo que estar agradecidos.
7. Pase por lo menos una hora a la semana en un entorno natural, lejos de la muchedumbre, el tráfico y los edificios. Tres o cuatro horas es mucho mejor. No hay nada más básico o sencillo que el mundo natural.
8. Conéctese con la espiritualidad en su vida, ya sea a través de la oración, servicios religiosos, escribir en un diario, meditar o hacer lecturas relacionadas a la espiritualidad. Cultive la práctica del silencio y la soledad, aunque sea de 15 a 30 minutos al día. La espiritualidad evolucionará de forma natural.
9. Busque el apoyo de otras personas que quieren simplificar sus vidas. Únase o forme un círculo de simplicidad si le gusta la interacción en grupos. Vivir con simplicidad en nuestra cultura puede ser una travesía solitaria, pues puede que amigos y familiares, que aún están trepados en la trotadora de la vida, no entiendan.
10. Practique decir “No” a las cosas que no le brindan paz ni satisfacción interior, ya sean bienes materiales, mayor responsabilidad profesional o actividades sociales adicionales. Vigile su tiempo y energía, pues son recursos limitados. Si dice “Sí” a alguna cosa (como una promoción en el trabajo), sepa que puede que le está diciendo “No” a algo más (quizás a pasar más tiempo con su familia). Viva de forma consciente y deliberada.
Linda Breen Pierce es la fundadora del The Pierce Simplicity Study y autora de Choosing Simplicity: Real People Finding Peace and Fulfillment in a Complex World and Simplicity Lessons: A 12-Step Guide to Living Simply.
