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La huella familiar…Reduciendo nuestras emisiones de carbono
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Noviembre 2009
Edición Noviembre 2009
Published on 10/27/2009
 
Todos los individuos tenemos una huella de carbono, como también la tiene cada hogar.

por Brita Belli
Reduciendo significativamente nuestras emisiones de carbono

Todos los individuos tenemos una huella de carbono, como también la tiene cada hogar. Esta es la cantidad de dióxido de carbono y otras emisiones producidas por nuestras acciones diarias que contribuyen al calentamiento global. Muchas de las decisiones que tomamos tienen un efecto asociado al carbono, ya sea que viajemos todos los días en tren o en automóvil, utilicemos abanicos o acondicionadores de aire, el tiempo que tomemos en ducharnos y la frecuencia con la que lavemos ropa.

Según el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE, por sus siglas en inglés), una casa típica utiliza 11,000 kilovatio-horas (kWh) de electricidad en un año. A menos que ésta funcione con energía renovable, cada Kwh que se utiliza requiere la combustión de 3kWh de combustibles fósiles, como por ejemplo, carbón en una central eléctrica. El uso de este combustible convencional emite dióxido de carbono, dióxido de azufre y otras toxinas como el mercurio y el plomo, las cuales contaminan el aire, los océanos, las cadenas alimenticias y el agua potable.

Chris Kielich, portavoz del DOE dice, “si consumimos menos energía, habrá menos demanda en las compañías de electricidad, lo que significa menos plantas de carbón”.

Las calculadoras gratis en línea ofrecen una herramienta útil para manejar nuestra huella de carbono actual. Algunos sitios web fáciles de usar incluyen SafeClimate.net/calculator, CoolClimate.Berkeley.edu y Nature.org/calculator.

Cuando se evalúa el consumo de energía familiar, la mayor parte corresponde a la calefacción y a los acondicionadores de aire. Según los datos más recientes del Buildings Energy Data Book, el 31 por ciento del consumo promedio familiar de energía es en calefacción y el 12 por ciento, en enfriamiento; a esto se le añade un 12 por ciento adicional para el calentamiento del agua. Para un impresionante 55 por ciento del total de consumo de energía en el hogar, sólo para las necesidades de calentamiento y enfriamiento, representando colectivamente el 46 por ciento de las facturas anuales de servicios. Redondeando los gastos, la iluminación generalmente conlleva un 11 por ciento del consumo de energía, computadoras y otros equipos electrónicos: 9 por ciento, 8 por ciento en otros enseres y otro 8 por ciento en refrigeración. El restante 8 por ciento cae en la categoría de ‘otros’.

El DOE recomienda comenzar una campaña de mejoramiento con una auditoría de energía en el hogar, la que podemos hacer nosotros mismos o con la ayuda de un profesional. Esté pendiente de los niveles adecuados de aislamiento y cualquier escape de aire, grietas o espacios alrededor de las puertas, marcos de las ventanas y receptáculos eléctricos, todas fuentes comunes de pérdida de calor o frío. El sitio de internet, EnergySavers.gov, guía a los interesados a través del proceso, solo tiene que buscar en la sección de ‘auditoría’.

El primer ajuste eficiente que necesita hacer el propietario de la vivienda es adquirir un termostato programable, recomienda Kielich. Por $35, la familia puede ahorrar 10 por ciento en su factura de energía, simplemente bajando los controles de calefacción o subiendo los de enfriamiento en 10 grados durante ocho horas al día. Otro consejo fácil que ella ofrece para ahorrar energía y dinero, es reemplazar todas las bombillas de la casa por bombillas fluorescentes compactas (CFL, por sus siglas en inglés).

“Las bombillas CFL son mucho más eficientes y producen menos calor”, dice Kielich, de manera que el acondicionador de aire no tiene que trabajar tanto durante los meses más calurosos. Según la investigación del Rocky Mountain Institute (RMI, por sus siglas en inglés), las bombillas CFL son cuatro veces más eficientes que las bombillas incandescentes y duran 10 veces más tiempo. RMI informa que durante su ciclo de vida, éstas ahorran el 75 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero que las luces convencionales.

Comenzar con tareas más sencillas ayuda a la familia a ajustarse gradualmente a un estilo de vida más consciente del ambiente. Pronto seremos testigos de cómo estas pequeñas acciones, como apagar las luces, cerrar las puertas, tomar duchas más cortas, pueden tener un gran impacto colectivo.

Para más información visite: Department of Energy, EnergySavers.gov y Rocky Mountain Institute, busque a través de “CFL” en rmi.org.

Brita Belli es editora de E/The Environmental Magazine y autora de The Complete Idiot’s Guide to Renewable Energy for Your Home. Conéctese a través de Brita@emagazine.com.