Hoy nos hemos reunido y vemos que los ciclos de la vida continúan. Nos ha sido dada la responsabilidad de vivir en balance y armonía entre nosotros y con todas las criaturas vivientes. Por eso ahora, juntamos nuestras mentes como si estas fueran una mientras nos saludamos y damos gracias los unos a los otros como personas.

Todos nosotros estamos  agradecidos a nuestra Madre, la Tierra, pues ella nos provee  todo lo que necesitamos para vivir. Ella sostiene nuestros pies mientras caminamos sobre ella. Nos llena de placer que ella continúe cuidando de nosotros como lo ha hecho desde el principio de los tiempos.

Le damos gracias a todas las Aguas del mundo por saciar nuestra sed y proporcionarnos fuerzas. El Agua es vida.

Hasta allá tan lejos como puede percibir el ojo, las Plantas crecen, realizando muchas maravillas. Ellas sustentan a muchas formas de vida. Nosotros damos gracias y esperamos ver vida Vegetal por muchas generaciones venideras.

Le enviamos saludos a toda la vida Animal en el mundo. Los Animales tienen muchas cosas que enseñarnos. Ellos nos honran cuando entregan sus vidas para que nosotros usemos sus cuerpos como alimento para nuestro pueblo. Nosotros los vemos cerca de nuestros hogares y en los bosques profundos. Nos alegra que aún estén aquí y albergamos la esperanza de que siempre será así.

Todos estamos agradecidos a los poderes que nosotros conocemos por el nombre de los Cuatro Vientos. Escuchamos sus voces dentro del aire en movimiento mientras ellos nos refrescan y purifican el aire que respiramos. Ellos nos ayudan a producir el cambio de las estaciones. Desde las cuatro direcciones ellos vienen, trayéndonos mensajes y dándonos fuerzas.

Ahora le enviamos saludos y le damos gracias a nuestro Hermano mayor, el Sol. Todos los días sin fallar el viaja por el cielo de este a oeste, trayendo consigo la luz de un nuevo día. El es la fuente de todos los fuegos de la vida.

Le damos gracias a nuestra Abuela más Antigua, la Luna, que ilumina el cielo de la noche. Ella es la líder de la mujer en todo el mundo, y  gobierna los movimientos de las mareas oceánicas. Por su rostro cambiante medimos el tiempo, y es la Luna quien vela y cuida la llegada de los niños aquí en la tierra.

Damos gracias a las Estrellas que están esparcidas por el cielo como joyas. Nosotros las vemos en la noche, prestándole su ayuda a la Luna para iluminar la oscuridad y traer rocío a los jardines y a las cosas que germinan. Cuando viajamos en la noche, ellas nos guían hasta nuestro hogar.

Nosotros reunimos nuestras mentes para saludar y agradecerles a los Maestros iluminados que han venido a ayudarnos a través de los tiempos. Cuando olvidamos como vivir en armonía, ellos nos recuerdan la manera en que fuimos instruidos para vivir como pueblo.

Ahora dirigimos nuestros pensamientos a los obsequios de la Creación. Todo lo que necesitamos para vivir una vida dichosa está aquí en la Madre Tierra. Por todo el amor que aún nos envuelve, reunimos nuestras mentes juntas como si fueran una y enviamos nuestras palabras más selectas de saludo y de gracias al Creador, o Gran Espíritu.

Ahora nuestras mentes se son una.

Para leer el discurso completo, que ha sido abreviado arriba, visite:
NativeVillage.org/Inspiration-/iroquois_thanksgiving_address.htm.