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Cambio de perspectiva del sueño americano
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Noviembre 2009
Edición Noviembre 2009
Published on 10/27/2009
 
Jóvenes adultos adoptan estilos de vida más sencillos

por Sharon Jayson
La generación del milenio - o generación Y- incluye personas entre 20 años y niños que aún cursan la escuela elemental. Lo que todos tienen en común es el conocimiento de que la recesión actual ha estremecido el mundo que ellos creían conocer. Dependiendo del tiempo que dure este descenso económico, historiadores, economistas y psicólogos coinciden en que este puede determinar los valores y actitudes de esta generación, de la misma manera que la Gran Depresión determinó el alcance de la frugalidad de sus abuelos y bisabuelos.

Hoy, las personas jóvenes están reorganizando sus valores. Michael Bradley, un psicólogo de Filadelfia que se especializa en el desarrollo de adolescentes, indica que, “en su versión del Sueño Americano, ellos hablan más sobre autonomía y libertad; no quieren estar tan esclavizados a las metas materiales, las que perciben como ataduras para sus padres. Hablan sobre la felicidad en la vida, sin depender tanto del éxito o logro económico”.

La nueva frugalidad
Las virtudes de una vida sencilla -que ahora están en boga- son especialmente importantes para la generación del milenio, dice John Zogby, quien ha estudiado esta generación a través de encuestas. “Estos jóvenes son más sociales, ambientalmente conscientes y como consumidores, son más exigentes que generaciones anteriores”.

El economista, Richard Curtin, que dirige encuestas de investigación del consumidor en la Universidad de Michigan en Ann Arbor, dice, “este es el momento [en la vida] en el que se desarrollan muchas actitudes. El plazo todavía es incierto, pero tiene el potencial de tener un gran impacto en el cambio del punto de vista de estos jóvenes a lo largo de sus vidas”. Él cree que los miembros de esta generación estarán “más orientados hacia la seguridad económica, las relaciones y los ahorros que al consumismo y el gastar”.

James Burroughs, catedrático asociado de comercio, estudioso de la cultura del consumidor en la Universidad de Virginia en Charlottesville, ha observado un cambio en la actitud de sus estudiantes desde la recesión económica. Él dice, “no es que necesariamente no vayan a consumir, pero le están dando más pensamiento al consumo”.

Anthony Durr, joven de 21 años de Columbus, Ohio, dice que la recesión ha influenciado su forma de valorar el dinero, especialmente desde que sus abuelas, ambas criadas durante la Depresión, le han predicado tener precaución. Este estudiante de último año en la Universidad de Case Western en Cleveland, habla de la generación de sus abuelas como que “era todo sobre ahorrar dinero. Ellos entendían el valor de cada dólar. Yo quisiera creer que mi generación, definitivamente, va a llegar a este punto. Aunque uno sea exitoso en alguna compañía, siempre existe el riesgo de perder el trabajo, y entonces, ¿qué?”

Bajando las expectativas
“Yo creo que vamos a tener que acostumbrarnos a vivir con un poco menos de lujo de lo que estuvimos acostumbrados cuando crecíamos”, dice Dan Appel de 21 años, estudiante de psicología en el Montgomery County Community College en Blue Bell, Pennsylvania.

Ángela Trilli, de 26 años de Kendall Park en New Jersey, indica, “desde mi perspectiva, yo no sé si nuestra generación necesita tanto”.

Laurisa Rodríguez, de 18 años, estudiante de primer año en la Universidad de Puget Sound en Tacoma, Washington, opina que la recesión tendrá efectos en su futuro financiero a largo plazo. “Muchos de nosotros hemos visto a nuestros padres vivir de cheque en cheque y no queremos esto para nosotros”, dice esta estudiante graduada de escuela superior de Pueblo, Colorado. “Nuestra generación está aprendiendo, pero no creo que tan rápido como debiera”.

“Mientras crecía, yo sentía que si uno tiene un trabajo, aporta a un plan de retiro y ahorra aquí y allá, todo estará bien. Observando a nuestros padres, ésta era la manera de pensar de muchas personas de mi edad”, explica Mike Woodward, de 23 años de Fredericksburg en Virginia. “Pero ahora…yo tengo que hacer las cosas de una manera diferente. Siento que debo ser más creativo y prestar más atención a la manera en cómo uso y manejo mi dinero”.

Un cambio de dirección
Woodward, graduado en el 2008 de bioingeniería de la Universidad de Stanford en Palo Alto California, está viviendo con sus padres en lo que comienza su empresa sin fines de lucro para adiestrar personas sin hogar, sin empleo y delincuentes no violentos, en técnicas de construcción para reconstruir la ciudad de Nueva Orleans. Él había planificado asistir a la escuela de medicina, pero la recesión ha despertado su interés en la nueva economía.

Woodward indica, “pienso que las personas se van a ver obligadas a cambiar lo que buscan, y creo que esto estimulará la creatividad. Habrá personas que saldrán a flote a partir de soluciones creativas”.

Jim Cullen, autor de The American Dream: A Short History of an Idea That Shaped a Nation, espera que estos cambios de actitud se afirmen en el largo plazo, impulsados por lo que él llama, ‘cambios estructurales de la economía global’.

“Nos recuperaremos,” dice Cullen, “pero en cierto sentido, creo que la parte difícil de cambiar nuestros valores apenas ha comenzado.”

A pesar de todo, Trilli, como muchos otros, no ha dado por vencido su sueño: “algún día,  quiero ser dueña de mi propio restaurante y todavía creo que puedo lograrlo.”
 
Sharon Jayson es una escritora de Austin, Texas.