Para la mayoría de los estadounidenses, los recuerdos del Día de Acción de Gracias están relacionados a suculentas, doradas y jugosas aves, una semana de emparedados de pavo y el sobrante de la salsa de arándanos. Mientras estas imágenes comúnmente son libres de culpa, la realidad es que la mayoría de los pavos provienen de fincas industriales, donde los productores están más preocupados por la cantidad que por la calidad, con frecuencia, criando aves de corral bajo pésimas condiciones.

Ian Duncan, profesor de etología del Departamento de Ciencia Animal y Aves de la Universidad de Guelph en Ontario, indica, que a los pavos criados industrialmente los mantienen estrechamente confinados y apiñados en grandes almacenes -tantos como 10,000 en un cuarto- alimentados con aditivos y antibióticos, tambaleando con el peso de pechugas inmensas. Duncan comenta, “hasta cierto punto, hemos creado una monstruosidad”.

Con frecuencia, estas condiciones restringidas llevan a los pavos a infectarse con salmonella, campylobacter y otras bacterias que pueden persistir aún cuando son tratadas con antibióticos. Es una práctica común mezclar los antibióticos con la alimentación para impedir tales enfermedades, así como también añadir grasa para darle peso a las aves.

La alternativa de criarlos en libertad
La buena noticia es que la alternativa de pavos criados naturalmente está tomando auge, por lo que cuidadosos compradores pueden comprar el plato principal de su día festivo con la conciencia tranquila. Los pavos criados en libertad tienen acceso al aire libre y viven una parte significativa de sus vidas en el pasto. Éstos pueden comprarse en tiendas de productos naturales o pueden ser ordenados en la misma finca donde se les cría en libertad. Aún así, los expertos nos advierten que no nos dejemos engañar por cualquier etiqueta que indique que son criados en libertad, pues la etiqueta sola no garantiza que se esté adquiriendo un ave de alta calidad, criada naturalmente, sin antibióticos, ni aditivos.

Aunque los pavos criados en libertad viven en condiciones más cercanas a un hábitat natural y es menos probable que porten enfermedades, las guías de clasificación son poco estrictas. Según Margaret Riek, portavoz del Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, “para tener una etiqueta de criado en libertad o ‘free-range’, los productores de aves deben proveer una breve descripción de la condiciones de vida de las aves. Esta descripción escrita es revisada para asegurar que las aves tengan acceso continuo al aire libre en más del  51 por ciento de su ciclo normal de crecimiento. Durante los meses de invierno en el clima del norte, las aves, si se mantienen en sus jaulas durante todo el invierno, no son consideradas criadas en libertad. En el caso del invierno del norte, ella advierte que los testimonios de los productores deben establecer cómo las aves han sido criadas, de manera que logren cumplir con el significado del término criado en libertad durante estos meses.

Criado en libertad, o ‘free-range’, no significa orgánico, con precisión, la etiqueta no asegura que los pavos hayan sido criados con alimentos libre de pesticidas, sin antibióticos, hormonas o aditivos. En la actualidad, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos permite que ciertos productos de carnes y aves, incluyendo el pavo, tengan una etiqueta de ‘Orgánico Certificado’ con el nombre de la entidad certificadora. Pero de nuevo, la etiqueta puede confundir porque algunos productores utilizan libremente el término ‘orgánico’ o ‘natural’ sin certificación que los apoye. Los consumidores deben cotejar con cuidado estas etiquetas y, o contactar directamente a los productores para determinar las condiciones en que las aves fueron criadas.

Mary Pitman de Mary’s Free-Range Turkeys en Fresno, California, enfatiza la importancia de leer con cuidado las etiquetas. Ella indica, “se puede engañar a los consumidores. Algunas granjas que crían a los pavos en las mismas condiciones que las granjas industriales, pueden ser clasificadas como que crían en libertad”.

“Aquí tenemos cuatro veces el espacio de las fincas industriales. Tenemos de 8 a 12 pies por pavo. Muchas personas piensan que solo porque los pavos entran y salen del corral, son criados en libertad. Si son verdaderamente criados al natural, su alimento no contiene drogas, hormonas ni antibióticos y tienen libertad para vagar”.

Investigue los antecedentes del pavo
Se recomienda que llame a la compañía por si tiene alguna pregunta sobre los procesos de producción y tratamiento de cierta marca particular de pavos. Muchas fincas de pavos tienen líneas telefónicas libres de cargo, las mejores pueden responder por el hecho de que sus pavos fueron criados con más que suficiente espacio -un mínimo de cuatro pies cuadrados por pavo cuando están en interiores. Los criados al natural principalmente, siempre están en exteriores y no han sido alimentados ni inyectados con preservativos o aditivos.

El llegar a conocer la biografía de un ave puede resultar tedioso, otra tarea en la larga lista de preparativos para el Día de Acción de Gracias, pero compensa el saber que estamos dando de comer a nuestra familia de una manera segura y humana. Lo mejor de todo es que el comprar un ave natural tiene beneficios gratos al paladar; es bueno, tanto para nuestras papilas gustativas como para nuestros cuerpos. Esto es algo por lo que estar agradecidos.

Jordana Gerson escribe sobre viajes, la vida al aire libre y sobre la vida integral.

Cuidado con la remoción del pico
A casi todos los pavos criados industrialmente en Estados Unidos se les remueve el pico. La remoción parcial del pico -que se hace sin anestesia cuando los polluelos están recién salidos del cascarón- es una medida preventiva para reducir el picoteo compulsivo entre aves hacinadas. Los grupos activistas defensores de los derechos de los animales consideran este procedimiento inaudito. El afamado etólogo, Ian Duncan dice que esta práctica causa agonía inmediata y dolor crónico a las aves.

A pesar de tener más espacio para vagar, los pavos criados “libremente”, con frecuencia llegan con el pico removido de los productores. Sin embargo, existe un buen número de criadores de aves que se opone a esta práctica.

“Los pavos son buenos buscadores de comida, les gusta pastorear, y pueden obtener hasta un 50 por ciento de las calorías que necesitan de insectos, hierbas, tréboles y otros tipos de vegetación”, relata John Clark de Applecheek Farm en Hyde Park, Vermont. “Para hacer esto más eficientemente, ellos necesitan tener sus picos intactos”. Clark indica que su negocio es una finca de familia, orgánica certificada y sostenible. “Nosotros criamos nuestros animales con humanidad, no le removemos ni el pico, ni las garras de las patas a nuestros pavos”.

Antes de reservar o comprar su pavo criado a la libre, pregunte al granjero o a la compañía sobre sus prácticas. Aquellos que utilizan prácticas humanitarias reciben las preguntas con agrado.

Para más información visite United Poultry Concerns a través de UPC-online.org.