Una de las cosas del yoga es que mientras usted tenga un mat y ropa cómoda que estire, está listo para empezar. Pero, hay otra cosa… La próxima vez que alguien le pregunte qué quiere de regalo, considere pedir un cojín o “yoga bolster” (vea el cojín demostrado).

El uso del cojín ofrece una forma concreta para darse un poco cariño cuando esté muy cansado, frenético o cargado. También, sutilmente, puede usarlo para dar a entender una necesidad de atención amorosa; por ejemplo, cuando saco mi cabezal, mi esposo sabe que es hora de ofrecerme un poco de ternura.

El descansar en este cojín se siente fantástico, en parte porque su apoyo estimula a que los músculos se liberen suave y gradualmente. El usar el cojín para apoyar el peso del cuerpo le permite experimentar los beneficios de las posturas del yoga sin tener que ejercer tanto esfuerzo. Al estar en total pasividad, puede sentirse completamente relajado y en ese lugar de dulce relajación, su cuerpo está aún más receptivo para recibir los beneficios de cada pose.

Presento a continuación mis poses favoritas del yoga restaurativo, las que hacen buen uso del cabezal u otras alternativas como: un cojín estrecho, varias almohadas firmes o varias mantas dobladas.

Posición del niño sostenida
Siéntese en el piso con las espinillas debajo de usted, los dedos de los pies sin doblar y las rodillas bien abiertas. Coloque el cojín en el piso entre sus caderas, lo más cerca de la ingle posible y reclínese hacia el frente, descansando el torso y la cabeza en el cojín y los brazos donde se sientan más cómodos. Vire su cabeza hacia un lado. Luego de un minuto o dos, vire la cabeza hacia el otro lado y manténgase en esa pose por la misma cantidad de tiempo.

Beneficios: Alivia la tensión en la espalda baja y abre las caderas. Acalla la mente y le hace sentirse como un bebé.

Posición de torsión sostenida
Siéntese en el suelo con las espinillas debajo de usted, luego, vire su cadera hacia la izquierda y descánsela en el piso. Coloque el cojín en el suelo hacia su cadera izquierda, perpendicular con la cadera y traiga sus manos hacia el suelo, una a cada a lado del cojín.  Use las manos como apalancamiento para virar el torso hacia la izquierda lo más lejos que pueda y entonces reclínese hacia el frente hasta que su estómago, costillas y cabeza descansen en el cojín. Coloque su mejilla derecha en el cojín y descanse sus brazos donde se sientan más cómodos. Manténgase ahí y respire durante dos o tres minutos. Repita en reversa en el otro lado.

Beneficios: Masajea los órganos abdominales, estimula la digestión y la desintoxicación. Exprime la tensión de los músculos que recorren la columna.

Posición reclinada de pecho abierto
Siéntese en el piso con las piernas cruzadas con el cojín colocado directamente detrás de sus caderas, tenga a la mano una frisa doblada para usar como almohada. Reclínese hasta que su espalda y cabeza descansen en el cojín y coloque la frisa doblada debajo de su cabeza. Descanse las manos en el piso a lo largo del torso. Manténgase en esta posición por cinco minutos, respirando profundamente y sintiendo el peso de la columna hundirse en el cojín.

Beneficios: Abre el pecho, crea más espacio para que los pulmones se expandan y profundiza la respiración.

El sacar unos pocos minutos para practicar una o todas las poses, le ayudará a sentirse más relajado, menos irritable y con más claridad de mente. Como resultado, no va a padecer de reacciones exageradas y tendrá más disposición para disfrutar el constante fluir de todas las cosas que acompañan las festividades que se avecinan, lo que hace que el yoga restaurativo sea un gran regalo para usted y aquellos que le rodean.

Kate Hanley es la fundadora de MsMindBody.com y es “bloguera” en Blog.Gaiam.com.