por Katy Bowman
¿Alguna vez ha comparado los beneficios de una caminata alrededor del parque versus tomarse una medicina antiinflamatoria? ¿Qué tal relacionar un juego de rayuela con la densidad ósea? Muchos de nosotros somos consecuentes al tomar una medicina recetada, un remedio a base de hierbas o una vitamina, pero cuando nuestro médico nos recomienda hacer ejercicio como tratamiento, a menudo, aceptamos la información y luego hacemos caso omiso. No nos parece que sea algo crítico. Pero, según los químicos afectan tejidos del cuerpo específicos, de igual forma lo hacen las diferentes máquinas, movimientos y modos de ejercicio.
Un cuerpo saludable tiene un mecanismo afinado en el que circulan de forma eficiente todos los fluidos esenciales (sangre, linfa y electricidad). Podríamos aceptar la creencia de que nuestra circulación se va desmejorando según envejecemos, pero lo que realmente sucede es que nos movemos menos y dejamos que los músculos se tensen. Los músculos son los generadores principales de fuerza al apoyar la circulación de los fluidos y afectar el número de calorías que se queman; la restricción de los músculos contribuye a la disminución de ambos.
Cualquier persona a cualquier edad puede encontrar en los ejercicios movimientos naturales nutridos de propiedades antienvejecimiento, pero hay que estar consciente de que no todos los ejercicios son iguales. Es vital que seleccionemos el mejor programa para nosotros, uno que nos dé lo que necesitamos para mantener un cuerpo saludable y joven sin causarle problemas, como estrés al sistema inmunitario y degeneración de las articulaciones.
Recetas Antienvejecimiento
Cuide sus articulaciones y estírese. Los tejidos de los músculos en los humanos no cambian mucho a través de la vida; la revista científica sobre anatomía Muscle & Nerve, informa que al mirar a través de un microscopio, los científicos no pueden determinar si lo que miran es un músculo de 18 o 80 años. Lo que pueden ver son los efectos de la falta de flexibilidad y tensión alrededor de las articulaciones, lo que causa desgaste y nos envejece. La solución es buscar una clase de yoga o un vídeo en el hogar para ejercitarse, al menos, cinco minutos cada día.
Camine diariamente. Ponga a mover sus brazos y las piernas extendidas para estirar la parte de atrás de las rodillas mientras camina. Aunque una caminata larga es buena para la resistencia, una investigación del Colegio Americano de Nutrición demostró que dos o más caminatas cortas durante el día podrían ser aún mejor para perder peso, la salud cardiovascular y el metabolismo total.
Usarlo o perderlo. Mantener la capacidad de bajarse y levantarse del piso requiere práctica. Como rutina, este es un ejercicio que genera fortaleza y compromete todo el cuerpo. Repita 10 veces para aumentar el calor corporal y la frecuencia respiratoria saludablemente.
Escoja una actividad más liviana. Múltiples estudios publicados en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise, demuestran que entre los muchos beneficios del ejercicio se destaca un sistema inmunitario mejorado. Sin embargo, según el Colegio Americano de Medicina Deportiva, existe una correlación entre hacer mucho ejercicio y las infecciones del tracto respiratorio superior. El caminar es uno de los ejemplos de ejercicio suave que cumple con todas las necesidades de movimiento del cuerpo sin comprometer la salud.
Busque un buen maestro de ejercicios. Un estudio del 2009 que compara la efectividad de los programas de ejercicios sin supervisión versus los supervisados, publicado en el Clinical Rehabilitation, encontró una mejoría deseable en términos de movilidad funcional, flexibilidad y mayor fortaleza en el grupo que optó por reunirse regularmente en un formato de sesión privada o clase en grupo.
Preste atención al alineamiento. De igual forma que usted no esperaría conducir de manera óptima un auto con un mal alineamiento de las llantas, el alineamiento correcto de su esqueleto puede tener un impacto instantáneo en la salud de todos los tejidos. Busque un especialista en alineamiento que le señale sus anomalías posturales y trabaje en conjunto para mejorarlas.
Minimice los ejercicios que puedan desgastarle las articulaciones. Los patrones artificiales al caminar causados por las trotadoras y otras máquinas de ejercicio cardiovascular, pueden aumentar de forma significativa la tensión en las articulaciones de las caderas y las rodillas. En su lugar, escoja senderos para caminar alrededor del vecindario que sean estéticamente agradables u opte por una pista o, en el caso de mal tiempo, camine dentro de un centro comercial.
Mente sana en cuerpo sano. La meta es tener una mente saludable en un cuerpo saludable. Según la Sociedad Americana de Gerontología, el hacer ejercicio de forma consecuente en la mediana edad podría reducir la probabilidad de padecer de demencia en la adultez mayor. Saque tiempo para hacer ejercicio y haga un hábito diario dentro de su itinerario y el de su familia.
El movimiento no es un lujo. El cuerpo humano requiere movimiento a cada hora y a diario para optimizar la longevidad, al igual que practicar el estirarse para lograr una flexibilidad juvenil. Durante el día, no cuesta mucho hacer una caminata o estirar los brazos, las piernas y la columna, verá que los dividendos son magníficos. Comience incorporando una de las actividades anti-envejecimiento a la vez, hasta que logre desarrollar el hábito de tomarse “las vitaminas del movimiento”. Es absolutamente posible sentirse más energético y vital que hace 10 años atrás, si hace una buena selección.
Katy Bowman, científica de la biomecánica, tiene una maestría en kinesiología y es directora de Restorative Exercise Institute en Ventura, CA. Es la creadora de la serie de DVD, Aligned and Well™, que educa a las personas para trabajar sus cuerpos de modo que puedan tomar decisiones informadas. Conozca más visitando: KatySays.com y RestorativeExercise.com.