Olvídese de la aguja, el bisturí y pociones costosas. Ya se trate de arrugas, granitos, resequedad o irritación lo que le esté ocasionando problemas, los expertos de salud dicen que el verdadero camino a una piel radiante, de aspecto joven, se encuentra directamente en los pasillos del supermercado.

Durante muchos años, la idea de que la nutrición podía tener una influencia significativa en la piel fue desechada, pero eso ha cambiado”, dice Alan Logan, médico naturópata con sede en Westchester, Nueva York, y co-autor de The Clear Skin Diet. “Ya sea que el problema es por envejecimiento o acné, muchos estudios recientes indican que la nutrición realmente importa”.

Sue Van Raes, una especialista en nutrición holística, en Boulder, Colorado, señala que como el cuerpo tiende a repartir los nutrientes dándole prioridad a otros órganos como el corazón, la piel es la primera en mostrar signos de agotamiento cuando la dieta es deficiente: “Es un barómetro decisivo de nuestra salud.” Mientras vamos envejeciendo, más difícil es para nuestra piel absorber los nutrientes, haciendo que una dieta amigable para la piel sea aún más necesaria a medida que envejecemos.

"Si alguien viene a mí, por razones estéticas, lo primero que voy a decir es: “Hábleme de su dieta”, comenta Amy Newburger, una dermatóloga de Scarsdale, Nueva York.
A continuación unos consejitos rápidos y sencillos para saber qué comer y qué no para lograr esa deseada tersura juvenil:

LIBRE DE ARRUGAS CON VITAMINA C
La vitamina C y otros antioxidantes como las vitaminas E y A, desempeñan un papel fundamental en la neutralización de los radicales libres asociados con el sol, el viento y la exposición a tóxicos ambientales, que envejecen las células y causan que la piel se arrugue. La vitamina C es especialmente importante para la producción de colágeno. Newburger dice: “Si usted no está recibiendo suficiente vitamina C, el colágeno no es capaz de retener bien el agua y la piel se ve arrugada.” La necesitan más aquellos que pasan mucho tiempo jugando al aire libre o trabajando en medio de las inclemencias del tiempo.

Este consejo está respaldado por la investigación, incluido un estudio de 4,025 mujeres, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition en 2007, en el que los investigadores encontraron que una ingesta mayor de vitamina C se asocia con la probabilidad significativamente menor de que aparezcan arrugas. Por lo tanto, no se olvide de comer muchas vegetales de hoja verde y considere beber un vaso de jugo de naranja en seguida después de jugar al aire libre, en el sol.

TOMATES Y TÉ VERDE
Otros dos nutrientes que recientemente han ganado considerable atención de parte de los investigadores de la piel son el licopeno de los tomates y los polifenoles, omnipresentes en el té verde.

En 2008, investigadores británicos de la Universidad de Newcastle descubrieron que los voluntarios que tomaron cinco cucharadas de pasta de tomate al día durante 12 semanas, y que después fueron expuestos a los rayos UVA, tuvieron 33 por ciento más de protección contra las quemaduras solares que el grupo control; también tenían niveles más altos de pro-colágeno, una molécula que da elasticidad a la piel.

Si bien gran parte de la investigación sobre el té verde ha involucrado aplicaciones de actualidad, algunos estudios en animales sugieren que la ingesta de té verde también puede ayudar a proteger la piel contra el daño solar. Manténgase sintonizado para más investigación.

GRASAS BUENAS
Todos hemos escuchado que se debe comer más pescado graso, como el salmón, y añadir un suplemento de aceite de pescado a la dieta. Además de tener propiedades antioxidantes e hidratantes para las células de la piel, los ácidos grasos esenciales como el omega-3, que se encuentran comúnmente en el pescado, aceite de oliva, semillas de lino y nueces, ayudan a crear una capa protectora que protege contra los embates del medio ambiente y retiene la humedad, Van Raes aconseja.

Logan añade que estos ácidos grasos esenciales también pueden suprimir la inflamación, que puede dilatar pequeños capilares rojos sobre la superficie de la piel y provocar manchas rojas, o acelerar la aparición de arrugas, estirando primero y luego encogiendo la piel. Se cree también, que el consumo de omega-3 reduce la producción excesiva de sebo en los poros, lo que puede agravar el acné.

Los ácidos grasos esenciales también son buenos reguladores hormonales, moderando los erupciones que pueden producirse durante el periodo premenstrual en las mujeres. Una investigación en una edición de 2007 de The Journal of Clinical Nutrition descubrió que una ingesta mayor de ácido linoleico, que se encuentra en el pescado graso, puede estar asociada con un riesgo menor de resequedad y adelgazamiento de la piel relacionados con la edad.

MANTÉNGASE HIDRATADO
Beber de seis a ocho vasos de agua de 8 onzas cada día robustece las células de la piel, dando lugar a una apariencia más tersa.

SUSPENDA LOS CARBOHIDRATOS
Los expertos dicen que una dieta de hidratos de carbono muy refinados (piense en pan blanco y espagueti) es a menudo la culpable de una serie de problemas de la piel: Incrementa abruptamente el azúcar en la sangre, dando lugar a un aumento en la producción de insulina, que a su vez saca fuera de balance los niveles de testosterona y de estrógeno y altera el delicado equilibrio de los aceites en la piel, haciéndola o muy seca o muy grasosa. Los desequilibrios hormonales también pueden exacerbar el acné.

Por ejemplo, Van Raes señala, una mujer con exceso de testosterona puede experimentar erupciones a lo largo de la línea de su mandíbula. Un estudio de 2007 en el Journal of the American Academy of Dermatology encontró que 43 pacientes con acné que siguieron una dieta baja en granos procesados durante 12 semanas, redujeron sus granitos en casi el doble que el grupo control. Otro informe de ese mismo año, en The American Journal of Clinical Nutrition, encontró que aquellos que consumían más carbohidratos refinados tenían más arrugas y atrofia de la piel, culpable de la flacidez en la piel.

TOME EN CUENTA LAS ALERGIAS
Tanto Logan como Van Raes observan que los problemas de la piel, como erupciones pruriginosas, a menudo pueden ser resultado de sensibilidad a los alimentos. Por ejemplo, cuando las personas son sensibles al gluten y comen trigo, su cuerpo se inunda con sustancias químicas inflamatorias, llamadas citoquinas, que pueden inflamar la piel y causar acné, enrojecimiento y arrugas. De acuerdo con una revisión de la literatura científica de 2006, la sensibilidad al gluten se ha relacionado con 21 enfermedades crónicas de la piel, desde psoriasis hasta pérdida de cabello. Mientras tanto, dos estudios recientes realizados por investigadores de Harvard mostraron una relación significativa entre el consumo de leche y el acné en los adolescentes.

Logan recomienda eliminar los alimentos sospechosos (ya sea leche o trigo) durante tres meses y luego, lentamente reintroducirlos. Esto puede ayudar a revelar si, de hecho, es un culpable que debe ser reemplazado por una opción para piel saludable.

Lisa Marshall es escritora independiente en Estes Park, CO. Conéctese a LisaAnnMarshall.com.