Un niño representa “un cambio, una celebración, un hito” en la vida de cualquier familia, indica la autora y artista Jill Butler. En su libro más reciente, Create the Space You Deserve, explora como los padres amorosos quieren que sus hijos se sientan felices en el hogar todos los días, en un espacio lleno de amor, comodidad y seguridad, donde puedan crecer y convertirse en lo que están destinados a ser.
“Todos los niños necesitan un lugar para ellos, un lugar sagrado donde las realidades de todos los días, como la presión de los pares, los asuntos familiares, los bravucones de la escuela o la baja estima no puedan penetrar, un lugar de comodidad y creatividad que refleje y fomente sus propósitos, creencias, valores, metas y sueños positivos que tienen de la vida”, explica Kelee Katillac, autora de Kids' Sacred Places: Rooms for Believing and Belonging. Ella recomienda que independientemente de lo que esté sucediendo en el mundo exterior, el mundo interior del cuarto de un niño debe ser un refugio de paz, comodidad, creatividad y renovación.
“Un cuarto es, como dicen los franceses, le jardin secret... un jardín secreto”, continúa diciendo Butler. “Es su nido más básico, así que fomente y permita que crezca y se torne en el espacio que ellos desean”. Hacer del cuarto de un niño un santuario íntimo es un proyecto continuo, ya que los cambios periódicos reflejan el crecimiento individual y el cambio de intereses del niño, que van desde la cuna hasta que se convierte en adolescente.
Bebés recién nacidos
El cuarto de un bebé necesita ser calmado y relajante, para que el bebé se pueda acostumbrar a la vida menos “mullida” fuera del vientre de la madre, señalan Laura Forbes Carlin y Alison Forbes, autoras del libro, The Peaceful Nursery. Los bebés reciben estímulos suficientes del estilo de vida moderno actual, así que el único lugar donde sencillamente pueden quedarse dormidos y disfrutar de un sueño restaurador es en su cuarto.
Los principios del Feng shui pueden ayudar a los padres a crear un entorno que promueva la calma y el sueño. Para fomentar la relajación, considere pintar el cuarto del bebé en colores suaves, como crema, azul pálido o lavanda. Añada diseños de arte y ropa de cama monocromáticas o de color pastel, aromas suaves a base de aceites esenciales (manzanilla, rosa, vanilla o lavanda) en productos seguros para bebés. Ubique la cuna de forma tal que el bebé pueda ver la puerta para ayudar a calmar la ansiedad y elimine o mueva hacia un lado cualquier móvil de cuna cuando no sea la hora de jugar. Además, seleccione muebles con puntas redondeadas y mantenga una ventana abierta o un abanico de techo a baja velocidad para que circule el aire y la energía dentro del cuarto, sugiere Rodika Tchi, consultora de feng shui en Vancouver, British Columbia.
Niños pequeños
Los niños pequeños o de edad escolar también necesitan periodos de paz y tranquilidad, pero también requieren un lugar para ser creativos. “Los niños pintan todos los días y les encanta exhibir su trabajo en las paredes y la puerta del refrigerador. Presumimos, pienso yo, que los niños están aprendiendo coordinación motora y el alfabeto”, señala Thomas Moore en su clásico, Care of the Soul. “Pero quizás están haciendo algo más fundamental: descubriendo formas que reflejan lo que está pasando en sus almas”.
Mimi Doe, editora de la revista en línea, SpiritualParenting.com, está de acuerdo. “Permita que el cuarto de su hijo sea un lugar seguro para la exploración íntima”, aconseja. “Ofrezca opciones de color, materiales y muebles. Permita que pinte la puerta color plateado, si así lo desea o que cubra su clóset con un collage de imágenes recortadas de revistas”.
"Los niños están más interesados en lo que pueden hacer que en mantener el cuarto recogido”, observa Katillac. "Al igual que los nidos de las urracas, sus cuartos, por lo general, son una colección de sus cosas favoritas como bisutería, souvenirs, fotos de sus héroes: científicos, superhéroes, atletas, músicos y estrellas de cine. Coleccionan sellos, muñecas, cohetes, modelos de planetarios, estatuas de caballos, discos y libros. Tanto las granjas de hormigas como los instrumentos musicales comparten el mismo espacio”.
Con el tiempo, sin embargo, todos esos dinosaurios, rocas bonitas y ropa de muñecas se van acumulando. Más y más cosas pueden ir abarrotando el cuarto y darle una apariencia caótica, así que es indispensable un lugar de almacenaje. Los sistemas de clóset, libreros, baúles para juguetes, tablón de anuncios y tablilleros pueden ayudar a mantener las colecciones y los proyectos de arte en orden. “Los niños necesitan estructura, aunque nunca lo manifiesten, así que proveérsela en su cuarto es un verdadero regalo”, indica Butler.
Butler sugiere convertir un clóset o una esquina del cuarto en un área de arte o proyectos. “Mantenga esa área de forma tal que fomente el arte en cualquier momento”. Por ejemplo, se puede eliminar o cerrar la puerta cuando no se esté usando. Monte una mesa adicional en la pared que se pueda bajar según sea necesario, como se hacía antes con las tablas de planchar. “Nunca hay demasiadas mesas”, dice Butler, “así que busque formas ingeniosas de crearlas. Enseñe a los niños a recogerlas y dejarlas vacías y listas para el próximo proyecto”.
Preadolescentes
De la escuela intermedia a la escuela superior, la privacidad y el descanso son cruciales para los niños que navegan a través de los turbulentos años de la adolescencia. Doe sugiere que, “Si un niño quiere un nido acogedor, privado y cómodo, cuelgue sábanas del techo en los cuatro lados de la cama. Compre una barra de cortina en la ferretería que pueda atornillar al techo, cósale unas lengüetas y cree una cama con dosel digna de reyes por un precio módico. Si dos o más niños comparten el mismo cuarto, garantice la privacidad a cada uno. Usar libreros o paneles de papel de arroz para dividir el espacio es una solución”.
Los adolescentes también necesitan la mayor libertad posible a la hora de cambiar el color del cuarto o los afiches, la posición de los muebles e, incluso, hasta la ropa de cama para que refleje su individualidad creciente. Por eso, el cuarto se convierte en un refugio contra la presión de los pares de ser como todos los demás.
Judith Fertig es una escritora independiente sobre estilos de vida en Overland Park, KS; para más información visite, AlfrescoFoodAndLifestyle.blogspot.com.