Cuando Hannah Salwen, una niña de catorce años, creó consciencia de la necesidad urgente de justicia social, condujo a su familia a la decisión unánime de cambiar dramáticamente el enfoque de sus vidas. Vendieron su enorme casa antigua, se mudaron a una casa más modesta y donaron la mitad del dinero de la venta a una causa benéfica. En su libro The Power of Half -el que escribió junto a su padre- Hannah describe cómo el proyecto unió a su familia y explica cómo otros pueden llevar a cabo su propio proyecto (de cualquier tamaño). El trabajo de Hannah ha inspirado a todos a repensar nuestras relaciones y nuestra capacidad de hacer la diferencia en el mundo.
Como el filósofo británico, Edmund Burke dijo, “nadie ha cometido un error más grande que aquel que no hizo nada porque sólo podía hacer muy poco”. Yo entiendo exactamente lo que quería decir.
Antes del proyecto del Poder de la Mitad, yo me decía a mí misma que, no importa cuánto me esforzara o cuánto dinero donara, realmente, nunca podría resolver ninguno de los grandes problemas mundiales. Cuando trabajé en el Café458, un restaurante en Atlanta para hombres y mujeres sin techo, vi docenas de personas deprimidas y solitarias. No los veía como individuos, sino como un grupo al que se le conoce como ‘los sin techo’.
Un día, escuché a dos de estas personas hablar sobre un juego de baloncesto colegial al que yo había asistido con mi papá la noche anterior. Entonces comprendí que estas personas, son gente y no un grupo anónimo. Cuán estúpida y mal educada había sido al verlos como diferentes a mí.
Esta epifanía fue un gran paso para mí. En ese instante de entendimiento, cambié mi visión de verlas como personas necesitadas a individuos, su problema y el hambre se empequeñecieron y sentí que podía hacer diferencia. También empecé a creer que podía ayudar porque estaba consciente del problema a un nivel personal.
Para hacer la diferencia, creo que vale la pena compartir la mitad de algo, no importa lo poco que uno tenga. A veces, dar de nuestro tiempo es mejor que dar dinero o ropa. El punto no es tanto el sacrificio personal, como el darnos cuenta de cuánto podemos ofrecer, ya sea tiempo, talento y tesoros para mejorar la vida de otra persona.
Extracto de “Hannah’s Take”en The Power of Half: One Family’s Decision to Stop Taking and Start Giving Back,” por Kevin Salwen y Hannah Salwen, © 2010. Reimpreso con autorización de Houghton Mifflin Harcourt. Más información para crear un proyecto propio utilizando el disco compacto de la familia, blog y guía de estudio, visite ThePowerOfHalf.