Natural Awakenings Puerto Rico - http://www.na-pr.com
La búsqueda de tesoros escondidos
http://www.na-pr.com/articles/264/1/La-busqueda-de-tesoros-escondidos/Page1.html
Junio 2010
Edición Junio 2010
Published on 05/25/2010
 
Practicando el Geocaching con el mejor amigo del hombre

por Patricia Komar
El atractivo de buscar “tesoros” puede hacer que hasta los fanáticos más fervientes de las computadoras portátiles las echen a un lado, se amarren las botas para hacer excursionismo, empaquen galletitas para perros y salgan a explorar la naturaleza para convertirse en buscadores de sus propios tesoros escondidos. Estas personas están en búsqueda del próximo geocache. Geo significa “tierra” y “cache” es la palabra en francés que significa “escondite para guardar algo temporalmente”. Este año, Geocaching.com celebra su décimo aniversario con, aproximadamente, 2 millones de geoexploradores en búsqueda de más de un millón de escondites activos alrededor del mundo.

Un participante del geocache sale equipado con un sistema de posicionamiento global portátil (GPS, por sus siglas en inglés), un recibidor, un conjunto designado de longitudes y latitudes (coordenadas), descripción de la vereda y pistas enigmáticas publicadas en el portal de Internet. Jeff Smith, un geocacher de Nueva Jersey, siempre sale acompañado de su perro Scottish Terrier. “Lo que es fascinante es que hay una meta cuando se sale de excursionismo”, dice sonriente. “A mi perro le encanta”.

Añade, también, que es importante ser un poco reservado y evitar atraer la atención de los no-geocachers que pueden darse cuenta de que hay un tesoro escondido. “Llevar un perro puede ser útil; después de todo, sencillamente, usted está ‘paseando el perro’”.

Este deporte, de muy rápido crecimiento, comenzó en el 2000 cuando Dave Ulmer, un asesor en informática, llenó un envase con programas, dinero, un vídeo, libro, grabadora y una lata de habichuelas negras, al igual que una honda y una bitácora con la anotación “GPS Stash #1.” Escondió el envase en los bosques de Oregón, hizo una anotación de las coordenadas usando su GPS, colocó tales coordenadas en un portal de Internet y llamó a la idea: “The Great American GPS Stash Hunt.” La única regla: “llevarse algo, dejar algo”.

De inmediato, la idea fue un éxito y la palabra “stash” pronto se convirtió en “cache”. Si profundizamos, descubrimos que existe la historia de un hombre de negocios viajero del siglo 19 que dejó su tarjeta de presentación dentro de un frasco en un campo de Inglaterra con instrucciones de que, quien lo encontrara, también tenía que dejar su propia tarjeta. Pronto, las personas comenzaron a enterrar cajas con cartas o tarjetas postales con su nombre y la dirección del remitente como su tarjeta de presentación. El próximo viajero que pasara por el lugar y encontrara una de las cajas, tenía que llevarse la carta y enviarla por correo y dejar otra carta en su lugar. Se parece en algo a, “Who’s got mail?” (Vea Letterboxing.org.)

Para convertirse en un geocacher, sencillamente entre al portal en Internet de Geocaching, escriba una localización y revise todas las visitas a los caches escondidos. Los caches pueden estar ocultos en cualquier lugar, desde áreas de campo abierto hasta parques en una zona céntrica. Las formas también varían, desde las tradicionales (lata de municiones o una bandeja con divisiones marca Lock & Lock) o micro-caches (cartuchos para películas, lata para mentas para refrescar el aliento) hasta caches temáticos o de puntos de referencias y caches virtuales que designan un punto de interés especial, como un lugar para ver una puesta del sol espectacular, un bosquecillo secreto o una vista panorámica.

Los caches ecológicos promueven la educación, los visitantes aprenden sobre los procesos geológicos, el manejo de recursos y la investigación científica. Los caches de misterio o tipo rompecabezas estimulan a los buscadores ya que a fin de determinar las coordenadas tienen que resolver rompecabezas, ecuaciones o problemas matemáticos.

Los artículos ocultos en los caches pueden ser geomonedas, chucherías o juguetes para perros. Algunos incluyen el “insecto viajero”—una chapa de metal para perros con un número de rastreo único grabado debajo de la foto de un insecto. El número puede rastrearse en el portal de Internet y, por definición, un insecto tiene que saltar de cache a cache.

Después de encontrar un cache, hay tres reglas básicas a seguir:
 
  1. Firmar el cuaderno de bitácora y, si saca un artículo, dejar otro de más o igual precio.
  2. Devolver el cache a su escondite original.
  3. CITO, Cache In Trash Out. Los geocachers a menudo participan en la limpieza del ambiente y traen bolsas para recoger la basura que encuentren. Para eventos coordinados de limpieza alrededor del mundo, visite Geocaching.com/cito.

George Hornberger, un ferviente geocacher de Vienna, Virginia, se hace eco de un sentimiento común: “Tengo alma de niño”, dice, “así que salir en búsqueda de tesoros escondidos con los juguetes tecnológicos disponibles para adultos hoy día es perfecto para mí. He conocido varios parques y áreas de naturaleza cerca de mi hogar que jamás había visitado hasta que fui ahí en búsqueda de un tesoro. Ese momento, en el que encontramos el tesoro que buscamos, es muy gratificante para toda la familia”.
 
Geocaching ayuda a los adictos a los entretenimientos bajo techo a salir y ponerse interactivos.
   
Patricia Komar es una escritora freelance de British Columbia, Canadá. Ella, su esposo y su Lab/Border Collie y Terrier Escocés, son fervientes geocachers. Conéctese en Komar2@telus.net.