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Si Quieres Hacer Reír a Dios...Cuéntale tus Planes
- Edición Junio 2010
- Publicado 05/25/2010
- artículos del mes
Por Maya Valle
Después de divorciarme por tercera vez (dos de ellas con el mismo marido) decidí embarcarme en un viaje diferente. Tres intentos fueron suficientes para darme cuenta que tenía que hacer un alto. No más maridos, no más negociaciones en desventaja. Era obvio que el matrimonio no era mi aliado o que el compinche para compartir mi vida estaba en un escenario distinto al mío. Decidí quedarme sola y disfrutar la tranquilidad y la plenitud que tanto me gustaban y con la cual me peleaba continuamente por terquedad.
Así pasaron los años, en un ir y venir de mosaicos emocionales que añadió libertad a mi espacio interior para reconocer que todo forma parte del orden natural de las cosas, aunque no las entienda. Muchos hombres y mujeres han errado porque en su afán de encontrar contestaciones correctas se han hecho las preguntas equivocadas. El alma de hombres y mujeres se relacionan para crecer, no para evitar el crecimiento. Hay algo en nosotros que lo sabe y que, más que ninguna otra cosa, quiere crecer. Nos relacionamos para experimentar aspectos de nosotros mismos que no podemos experimentar solos. Es importante tomar conciencia de que las dificultades son parte integral del camino del amor. Nada puede provocar más que vivir en un eterno ensayo para perfeccionar cómo amar.
Es tan evidente que todos hemos sufrido, que todos hemos cometido errores en la vida…pero todos lo hacemos lo mejor que podemos, además, ¿quién puede explicar lo que es el amor sin ideas preconcebidas? ¿Por qué las mujeres no concebimos que los hombres sienten miedo como todo el mundo? ¿Por qué tomar personal sus inseguridades? ¿Por qué no ver en la curación de nuestras heridas el motivo que nos atrajo el uno al otro en vez de arroparnos con las sábanas de la indiferencia o el control? Puedes estar segura que hasta que no te valides a ti misma, NADIE puede valorarte. Todavía tienes que encontrar individuos como el que te lleve a encontrar tu punto de validación. Una relación íntima agranda nuestra culpa, o agranda nuestro crecimiento.
Los hombres y mujeres que se llaman infelices o que no saben lo que quieren casi nunca resuelven el conflicto de sus vidas. Toma mucha valentía asumir responsabilidad y aceptar la oportunidad de una transformación que te cambie el libro completo de tu vida. Nos convertimos en animales de costumbre, nos cargamos de trabajo, bohemias y excusas para seguir alimentando la batalla continua entre el miedo y el amor.
Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de lo que todavía no has resuelto de ti mismo. Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. La vida solo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero solo puede ser vivida mirando hacia adelante. Y mirando hacia adelante, disfrutando mi presente, la vida me sorprendió de nuevo…
Dentro de esa soledad que tanto disfruto apareció una amiga que hacía muchos años no veia. No fue difícil conjugar de nuevo nuestra amistad. Era mi mejor amiga en mis años de Universidad y la amistad verdadera solo necesita el encuentro para despertar lo que esta siempre latente.
Le preocupaba mi soledad, cómo invertía mi tiempo y cómo pasaron los años entre la Universidad y el ahora. Era revoltosa, muy revoltosa y conocía todos los sitios donde podían encontrarse las almas para divertirse y pasar un buen rato. Sitios que eran desconocidos para mi porque hacia tiempo que mis diversiones se concentraban en otras cosas: mis seminarios, mis libros y mis programas de radio y televisión.
Después de mucho insistir me fui con ella aquel domingo de Navidad a un lugar poco común para mí. Un lugar en el campo donde las personas dejan sus frustraciones al compás de la música en vivo, de las risas y los acordes de tragos seductores. Donde se comparten amistades de todas las edades y se liberan los cuerpos de tensiones cotidianas. Un piano muy bien tocado me tentó a bailar, a reir y a cantar los recuerdos que llevaba muy adentro. Recuerdos de una juventud muy bien vivida. Ahí lo conocí.
Como si la vida se las supiera todas, ese día lo arrancó de otro lugar para llevarlo a mi encuentro y me arrancó de mi balcón para llevarme a su encuentro. Desde ese día comenzó un romance desconocido para mí, desconocido para él. Un romance precioso, quizás demasiado intenso. En un año vivimos lo que a muchas parejas les toma diez. Nos dimos la oportunidad de vivirlo sin ideas preconcebidas, sin agendas escondidas y sin otra intención que darle a nuestras vidas un matiz de felicidad y alegría. Fui muy feliz, inmensamente feliz. Somos muy diferentes pero supimos engranar las diferencias sin dejar de ser él, sin dejar de ser yo. Todo era cóncavo y convexo, todo encajaba a la perfección. Así pasó un año maravilloso lleno de sorpresas hermosas y de lecciones aprendidas sobre la marcha.
Por alguna razón la vida volvió a salirse con la suya y a mediados de diciembre pasado enfermé con una condición muy seria y dolorosa que me cambió la vida y me costó muchos días en cama. Me cuidó como un titán y después de varias semanas se sintió confundido. Reacción muy natural dentro de un proceso tan difícil el cual no tenía por qué vivirlo. Lo comprendí sin enjuiciarlo porque ambos nos agotamos física y emocionalmente. Hasta ahí llegó el romance. Un hombre que a los sesenta y siete años no sabe lo que quiere, es muy difícil que llegue a saberlo buscando respuestas externas.
Hoy la vida me pasa la factura la cual acepto con dignidad y responsabilidad. Juntos comenzamos una historia maravillosa que cada cual ha de continuar a su manera porque ya es parte de su ser. El desenlace será una decisión personal. Nada puede ser más auténtico que seguir avanzando con gracia y estilo hasta llegar a saber la razón de nuestra existencia.
Hoy la vida me vuelve a retar, a soltar y dejar ir. Lo miro como un nuevo umbral, una recompensa, una puerta que se abre hacia otra dimensión, una oportunidad de escoger otra vez. Mientras más experiencias permitas en tu vida, mayor será tu capacidad de aprendizaje y adaptación. No permitas que te paralice la melancolía y el desaliento. La vida seguirá su curso…te guste o no. Lo que necesitamos es la franqueza y el sentirnos libres de juicios y limitaciones. Cuando algo termina, termina. Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución. Por lo tanto, es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Hoy me siento feliz en compañía de la soledad que me conquista y me libera. Hoy es el mejor día para empezar a amar incondicionalmente sin contratos y exigencias, para desprenderme del dolor y ensayar de nuevo las sonrisas.
Maya Valle es conferenciante local e internacional. Mírala y escúchala en el programa Día a Día con Raymond y Dagmar, los martes a las 11:30AM y en Levántate los jueves a las 8:30AM. Para conferencias y talleres favor de llamar al (787)214-0024.
Así pasaron los años, en un ir y venir de mosaicos emocionales que añadió libertad a mi espacio interior para reconocer que todo forma parte del orden natural de las cosas, aunque no las entienda. Muchos hombres y mujeres han errado porque en su afán de encontrar contestaciones correctas se han hecho las preguntas equivocadas. El alma de hombres y mujeres se relacionan para crecer, no para evitar el crecimiento. Hay algo en nosotros que lo sabe y que, más que ninguna otra cosa, quiere crecer. Nos relacionamos para experimentar aspectos de nosotros mismos que no podemos experimentar solos. Es importante tomar conciencia de que las dificultades son parte integral del camino del amor. Nada puede provocar más que vivir en un eterno ensayo para perfeccionar cómo amar.
Es tan evidente que todos hemos sufrido, que todos hemos cometido errores en la vida…pero todos lo hacemos lo mejor que podemos, además, ¿quién puede explicar lo que es el amor sin ideas preconcebidas? ¿Por qué las mujeres no concebimos que los hombres sienten miedo como todo el mundo? ¿Por qué tomar personal sus inseguridades? ¿Por qué no ver en la curación de nuestras heridas el motivo que nos atrajo el uno al otro en vez de arroparnos con las sábanas de la indiferencia o el control? Puedes estar segura que hasta que no te valides a ti misma, NADIE puede valorarte. Todavía tienes que encontrar individuos como el que te lleve a encontrar tu punto de validación. Una relación íntima agranda nuestra culpa, o agranda nuestro crecimiento.
Los hombres y mujeres que se llaman infelices o que no saben lo que quieren casi nunca resuelven el conflicto de sus vidas. Toma mucha valentía asumir responsabilidad y aceptar la oportunidad de una transformación que te cambie el libro completo de tu vida. Nos convertimos en animales de costumbre, nos cargamos de trabajo, bohemias y excusas para seguir alimentando la batalla continua entre el miedo y el amor.
Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de lo que todavía no has resuelto de ti mismo. Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. La vida solo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero solo puede ser vivida mirando hacia adelante. Y mirando hacia adelante, disfrutando mi presente, la vida me sorprendió de nuevo…
Dentro de esa soledad que tanto disfruto apareció una amiga que hacía muchos años no veia. No fue difícil conjugar de nuevo nuestra amistad. Era mi mejor amiga en mis años de Universidad y la amistad verdadera solo necesita el encuentro para despertar lo que esta siempre latente.
Le preocupaba mi soledad, cómo invertía mi tiempo y cómo pasaron los años entre la Universidad y el ahora. Era revoltosa, muy revoltosa y conocía todos los sitios donde podían encontrarse las almas para divertirse y pasar un buen rato. Sitios que eran desconocidos para mi porque hacia tiempo que mis diversiones se concentraban en otras cosas: mis seminarios, mis libros y mis programas de radio y televisión.
Después de mucho insistir me fui con ella aquel domingo de Navidad a un lugar poco común para mí. Un lugar en el campo donde las personas dejan sus frustraciones al compás de la música en vivo, de las risas y los acordes de tragos seductores. Donde se comparten amistades de todas las edades y se liberan los cuerpos de tensiones cotidianas. Un piano muy bien tocado me tentó a bailar, a reir y a cantar los recuerdos que llevaba muy adentro. Recuerdos de una juventud muy bien vivida. Ahí lo conocí.
Como si la vida se las supiera todas, ese día lo arrancó de otro lugar para llevarlo a mi encuentro y me arrancó de mi balcón para llevarme a su encuentro. Desde ese día comenzó un romance desconocido para mí, desconocido para él. Un romance precioso, quizás demasiado intenso. En un año vivimos lo que a muchas parejas les toma diez. Nos dimos la oportunidad de vivirlo sin ideas preconcebidas, sin agendas escondidas y sin otra intención que darle a nuestras vidas un matiz de felicidad y alegría. Fui muy feliz, inmensamente feliz. Somos muy diferentes pero supimos engranar las diferencias sin dejar de ser él, sin dejar de ser yo. Todo era cóncavo y convexo, todo encajaba a la perfección. Así pasó un año maravilloso lleno de sorpresas hermosas y de lecciones aprendidas sobre la marcha.
Por alguna razón la vida volvió a salirse con la suya y a mediados de diciembre pasado enfermé con una condición muy seria y dolorosa que me cambió la vida y me costó muchos días en cama. Me cuidó como un titán y después de varias semanas se sintió confundido. Reacción muy natural dentro de un proceso tan difícil el cual no tenía por qué vivirlo. Lo comprendí sin enjuiciarlo porque ambos nos agotamos física y emocionalmente. Hasta ahí llegó el romance. Un hombre que a los sesenta y siete años no sabe lo que quiere, es muy difícil que llegue a saberlo buscando respuestas externas.
Hoy la vida me pasa la factura la cual acepto con dignidad y responsabilidad. Juntos comenzamos una historia maravillosa que cada cual ha de continuar a su manera porque ya es parte de su ser. El desenlace será una decisión personal. Nada puede ser más auténtico que seguir avanzando con gracia y estilo hasta llegar a saber la razón de nuestra existencia.
Hoy la vida me vuelve a retar, a soltar y dejar ir. Lo miro como un nuevo umbral, una recompensa, una puerta que se abre hacia otra dimensión, una oportunidad de escoger otra vez. Mientras más experiencias permitas en tu vida, mayor será tu capacidad de aprendizaje y adaptación. No permitas que te paralice la melancolía y el desaliento. La vida seguirá su curso…te guste o no. Lo que necesitamos es la franqueza y el sentirnos libres de juicios y limitaciones. Cuando algo termina, termina. Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución. Por lo tanto, es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Hoy me siento feliz en compañía de la soledad que me conquista y me libera. Hoy es el mejor día para empezar a amar incondicionalmente sin contratos y exigencias, para desprenderme del dolor y ensayar de nuevo las sonrisas.
Maya Valle es conferenciante local e internacional. Mírala y escúchala en el programa Día a Día con Raymond y Dagmar, los martes a las 11:30AM y en Levántate los jueves a las 8:30AM. Para conferencias y talleres favor de llamar al (787)214-0024.
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