Natural Awakenings Puerto Rico - http://www.na-pr.com
Crianza de Apego
http://www.na-pr.com/articles/299/1/Crianza-de-Apego/Page1.html
Agosto 2010





Para ver revista en PDF deberá
tener instalado
ADOBE READE


                         
Edición Agosto 2010
Published on 07/28/2010
 

Todos los días somos bombardeados por noticias preocupantes sobre la situación del mundo, de nuestro país, del detrimento en la familia, de los abusos cometidos y no acabo. Nos preguntamos ¿qué podemos hacer para cambiar la situación actual?,


por Dra. Jennifer A. Cortés
La Gota que Cambia el Mundo

Todos los días somos bombardeados por noticias preocupantes sobre la situación del mundo, de nuestro país, del detrimento en la familia, de los abusos cometidos y no acabo. Nos preguntamos ¿qué podemos hacer para cambiar la situación actual?, no solamente la del país sino nuestra situación personal. Pero antes deberíamos cuestionarnos ¿por qué estamos como estamos? y ¿cual es la raíz de toda esta problemática? Es solamente así que buscaremos las alternativas efectivas para tratar a una sociedad enferma. Debemos comenzar desde el principio, desde que estamos en la barriga de nuestra madre.

Cuando estamos en el vientre de nuestra madre todo lo que necesitamos, nos es dado. Laura Gutman, psicoterapeuta argentina, expone en sus libros que todo ser humano al nacer necesita comida, contacto piel a piel, calor, mirada, contención, palabra y movimiento. Al nacer esperamos encontrarnos con que estas necesidades serán cubiertas en la misma medida constante y permanente. Y es aquí donde comienza el problema. Desde que nacemos, aquello que necesitamos nos es negado y comienza nuestra lucha por sobrevivir. Si tenemos a un bebé en brazos todo el tiempo, nos dicen que no hagamos eso que se va engreír. Si le damos el pecho cuando este lo pide nos dicen que nos está cogiendo la teta de bobo, que deberíamos darle un bobo para que nos dejen respirar. Que no debe dormir con su madre porque se va a malacostumbrar y luego va a ser imposible sacarlo de la cama y que por supuesto la cama matrimonial es sagrada. Que no debemos darle comida cuando lo pide porque se tiene que acostumbrar a la rutina de cada tres horas como dijo el pediatra, ¡aunque tenga dos días o dos semanas de nacido!  Que no, que no, que no, que no… porque va a ser muy apegado y dependiente.  

Desde mi perspectiva, (la cual es avalada por décadas de estudios e investigaciones realizadas por mencionar a unos cuantos: Bowlby, Ainstwoth, Spitz, Main, Fonagy, Sears, Wallin, Odent, Gutman y Miller), es todo lo contario. En la medida en que todas estas necesidades sean llenas, ya que ningún bebe o niño pequeño pide lo que no necesita, estos serán más independientes, felices y empáticos con los demás. Entendiendo así, que lo que recibimos o no durante nuestra infancia repercute en lo que nos convertimos como adultos.  Dicho de otro modo, somos reflejo de lo que sucedió en nuestra infancia o como dicen otros, no hay mejor predictor del futuro que lo que ha sucedido en el pasado.

Como tan magistralmente lo explica Laura Gutman, es la carencia de maternaje o la falta de calidad en atención, calidez, amor, brazos, altruismo, brazos, generosidad, paciencia, comprensión, leche, cuerpo, mirada y sostén que recibimos o no desde el nacimiento y durante la primera infancia, la falta de apego durante ésta etapa tan determinante en nuestra vida lo que causa que carguemos estas necesidades infantiles primarias, no satisfechas, el resto de nuestra vida. Nos pasamos la vida buscando llenar estos vacíos, sin saber realmente qué estamos tratando de llenar. Nos llenamos de comida, éxito, trabajo, ropa, drogas, cigarrillo, alcohol, dinero, relaciones y otras muchas cosas sin saber que son solo pedidos desplazados de esa necesidad primaria.

Y buscaremos a toda costa llenar este vacío que nunca se llena, cueste lo que cueste.

Mentimos, robamos, matamos, escondemos sentimientos y verdades no dichas, quitamos tiempo de nuestra familia e hijos, violamos, prostituimos, estafamos, burlamos… Las estrategias que utilizamos para ganar o recibir aquellos que necesitamos, se convierten en las estrategias que utilizaremos por el resto de nuestra vida. Y esto se da no importa el credo, raza, edad, sexo, clase social o país de procedencia.

Por el contario, cuando todas las necesidades básicas de un niño han sido llenas creamos niños y niñas felices. Como dijo Maslow para poder llegar a la autorrealización todas las necesidades de un individuo deben ser llenas primero. Porque son niños satisfechos, llenos de todo, incluyendo amor, confían en su entorno. Saben que aunque una situación difícil se les presente, tendrán un lugar seguro (interno como externo) en donde encontrarán resguardo. Su estructura emocional y autoestima serán firmes y fuertes porque fueron construidas a base de amor, altruismo, generosidad y confianza.

Esta es la misma base o estructura emocional que tenemos cuando nos convertimos en adultos. Solo entonces seremos adultos que no necesitaremos nada externo para sentirnos llenos, porque ya lo estamos.

Tendremos la energía necesaria para trabajar a favor de los demás.

En uno de mis blogs favoritos Tenemos tetas: ¡¡¡Y sirven para amamantar!!! (Y para pensar) de Ileana Medina, esta señala y cito:

“El único modo de criar personas "saciadas", libres, emocionalmente llenas, que no tengan sed y avaricia perenne, y tengan mucho que dar y que ofrecer a los demás, es respetando sus necesidades de niños pequeños. La sociedad de consumo desarrollada es una sociedad colmada materialmente, y empobrecida emocional y espiritualmente, por lo que necesita crear cada vez más y más falsas necesidades, que no nos llenan nunca ni nos hacen felices ni mejores, y que al final se reviran contra el planeta, contra la naturaleza y contra la propia vida humana. El camino más sencillo, sin tener que desandar lo andado, para alcanzar el "desapego" en la vida adulta, es habiendo tenido el privilegio del "apego" en la infancia.”

Ahora bien, ya sabiendo todo esto, se estarán preguntando si lo pasado ya
pasó, entonces ¿Qué podemos hacer? La repuesta es que podemos hacer mucho.

Reconociendo que el cambio debe comenzar por nosotros mismos. Si tenemos niños pequeños comenzar a dar los pasos necesarios para criarlos con amor y no miedos, brindándoles la estabilidad y seguridad que necesitan, a través de palabras hermosas, abrazos, besos, entendimiento, tiempo, mirada. Cuando dejemos de proyectar nuestros problemas y reconozcamos que esos problemas están en nuestro interior, que la sociedad es solo el reflejo de lo que somos como conjunto. Que solo siendo valientes y enfrentando nuestros problemas, romperemos el eslabón en la cadena que pasa a nuestros hijos y futuras generaciones. Seamos valientes y digamos “¡Hasta aquí! Me haré cargo de esto que me duele pero ignoro constantemente” y que lleva las riendas de nuestras vida aunque no lo sepamos.

Pero se preguntarán, ¿cómo puedo comenzar a hacer un cambio en mí?

Entiendo que este proceso solo se puede dar entre dos personas. Aquella que busca ayuda tratando de dar sentido a su vida. La otra que escucha, buscando armar el rompecabezas de la vida del otro. Esta persona que escucha debe ser un profesional entrenado en esta área, dispuesto a sumergirse en el lodo y oscuridades del pasado con el otro, ya que indiscutiblemente también se verá afectado. Pero como lo hará dispuesto y sabiendo a lo que se enfrenta (su propio lodo y lado oscuro), también encontrará sanación. Se debe volver a reconstruir la vida o biografía de la persona.

Sintiendo lo que nos fue vedado sentir, pensando lo que nos fue vedado pensar, nombrando aquello que nos fue vedado nombrar. Dando sentido desde el punto de vista del adulto que somos y no desde el niño o niña que un día fuimos. Solo entonces tomaremos conscientemente las riendas de nuestra vida. No habrá ataduras porque conoceremos aquello que nos ataba. No seremos adictos porque ya aquella ansiedad, coraje, tristeza no será escondida o adormecida con cosas, situaciones o drogas. Seremos libres y podremos cuidar y ayudar a otros.

Si hacemos esto, no solo nosotros mismos nos veremos beneficiados porque habremos sanado heridas pasadas. Sino que lo pasaremos a nuestros hijos e hijas, que serán personas más llenas y menos necesitadas. Estos a su vez podrán dar más a sus hijos…y así sucesivamente. Tal vez pensemos que una gota de agua no cambia nada. Pero con el pasar del tiempo a esa gota se le sumarán otras gotas. Pasaremos de ser una gota a ser un depósito de agua. A un riachuelo. A un río. A un mar. A un océano. Ocupando todo lo que ahora conocemos. Convirtiéndose en lugar fértil donde nacen y crecen cosas hermosas. Solo tenemos que convertirnos en la gota que lo comienza todo.

La Dra. Jennifer A. Cortés es psicóloga clínica. Fundadora y presidenta de ENCUENTROS: Servicios Psicológicos, PSC, un espacio para trabajar y hablar de estos temas olvidados, que nos incumben a todos. Es promotora de la lactancia y madre.