Natural Awakenings Puerto Rico - http://www.na-pr.com
Compasión vs. piedad
http://www.na-pr.com/articles/411/1/Compasion-vs-piedad/Page1.html
Julio 2011
Edición Julio 2011
Published on 06/28/2011
 
Es muy diferente hablar de compasión que hablar de piedad. La compasión es  cuando el sentimiento de dar a los demás emana y fluye libremente de tu corazón sin ningún motivo externo.

Papá Jaime
Es muy diferente hablar de compasión que hablar de piedad. La compasión es  cuando el sentimiento de dar a los demás emana y fluye libremente de tu corazón sin ningún motivo externo. La piedad es el efecto de una reacción condicionada por las circunstancias externas que estás experimentando. Lo que la gente no ha entendido es que la piedad es una de las vitaminas preferidas del ego.

Muchas veces nosotros creemos que estas dos palabras son sinónimas y las utilizamos dándoles el mismo sentido. Esto es lo que nos ocasiona malos entendidos y es totalmente incorrecto desde mi punto de vista.

Si alguna vez te levantas temprano, vas a un bosque y contemplas al amanecer toda la belleza de la naturaleza, verás que todas las plantas y las flores en el bosque se abren de hoja en hoja y de flor en flor emanando una fragancia que proviene desde su esencia y a su vez van liberando oxígeno puro. No importa si vamos al bosque o no, siempre este proceso se repetirá. El árbol nos da sus frutos, su sombra y su calor. Las flores nos dan además de su belleza, su fragancia y su aroma. De la misma manera, la compasión brota de ese lugar sagrado natural que es tu corazón. Estés solo o acompañado, siempre estará presente contigo. 

La piedad, definitivamente, no es compasión. La piedad es una actitud impuesta o una reacción por una circunstancia externa que viste y te motivó a decidirte a ayudar, pero estrictamente motivado por lo que estabas viendo o experimentando en tu mundo exterior. Es muy diferente cuando actúas con compasión, ya que no hay presión de tu mundo externo. Es tan simple que podríamos decir que la piedad no puede crecer donde hay compasión o viceversa, porque el uno excluye al otro. Es lo mismo que si tú dices que eres muy amoroso y odioso, simplemente no puedes ser las dos cosas; o eres odioso o eres amoroso. Ni cuando dices que eres alto y bajito. Ninguna de las dos se puede dar con la otra.

Imagina que ves a un niño que está sufriendo en la calle de frío, hambre y rechazo. Al verte te mira a tus ojos y te pide ayuda, y tú, al observarlo y escucharlo, decides lanzarte a la acción de ayudarlo, porque verlo con tanto frío y hambre te entristece y te hace sentir mal. En este momento estás actuando para ayudarle. ¿Crees que esto es compasión? Esto es lo que nos han enseñado que es la compasión, o caridad, o altruismo, o amor. Pero quiero decirte que esto no es compasión. Esto es simplemente una reacción, una actitud impuesta que nace del exterior y que fortalece inconscientemente a tu ego.

Cuando ves a un niño en la calle, ¿sufres, te duele, te molesta o te preocupas? ¿Qué haces al respecto? ¿Actúas o sigues indiferente?  Cualquiera que sea tu respuesta, ya que actúes o pases derecho y no hagas nada, ¿esta situación te perturba? ¿Crees que esto es bueno o es malo?

Si tu respuesta es que sufres y no haces nada para resolver la situación, estás en un problema porque son dos los que ya están sufriendo: el niño de la calle y tú, ¿y de qué te sirve tu sufrimiento si no actúas o no puedes hacer nada? Quizás pensarás que no eres piadoso y si en el caso contrario ves al niño que sufre y le ayudas, de la misma forma son dos que están sufriendo, y mi pregunta es muy simple: ¿por qué tienes que sufrir para poderte mandar a la acción de ayudar? Analicemos la situación más despacio. Cuando tú ves a ese niño sufriendo, ¿qué crees tú: que eso es bueno o eso es malo? Desde pequeños nos han programado a reaccionar y tomar una actitud de víctimas o victimarios por el dolor ajeno y a sentirnos culpables de situaciones que en la mayoría de las ocasiones nosotros no podemos hacer nada. ¿Y de qué sirve la preocupación o la actitud de buscar ser piadosos en múltiples ocasiones en las cuales nosotros no podemos hacer nada?

Si te autoevalúas podrás ver que inconscientemente tu ego se reconforta cuando se puede dar el lujo y el placer de ser el que administra el poder de tener piedad, de ser al que le tendrán que reconocer, aprobar o adular por su gran acto de piedad por el que sufre, que es muy diferente a un acto de amor con compasión. Que es que para lanzarte a la acción de ayudar a un niño de la calle no necesitas ser estimulado ni presionado por el niño de la calle ni por nadie ni por factores externos. Cuando yo oigo en la iglesia que dicen: “Señor, ten piedad, ten piedad de nosotros”, no lo puedo entender porque DIOS es amor y es la máxima representación de la generosidad y la compasión que emanan libremente de ese espíritu divino. ¿Cómo puede dar piedad DIOS? Solo puede darnos su amor y su compasión.

Y esto no significa que entonces de ahora en adelante buscarás la excusa para no perturbarte y no volver a ayudar a nadie porque tu ego se crece. No lo vayas a malinterpretar, porque recuerda siempre que no hay nadie tan pobre que no pueda dar, ni tan rico que no pueda recibir. Es dando cuando más recibes, lo que tú haces por los demás jamás lo pierdes porque siempre lo llevarás en tu corazón y nadie te lo podrá quitar, pero lo que tú guardas y atesoras para ti solo, fácilmente lo podrás perder: un secuestro, una estafa, un mal negocio o quizás un divorcio, y ahí perdiste todo.

Es lo que imploraban en la santa inquisición cuando a las personas las quemaban vivas o en la esclavitud.
Si tú quieres experimentar la verdadera dicha y gozo que brotan de tu corazón, te propongo que hagas este pequeño ejercicio.

Escoge un lugar donde puedas encontrar a alguien que tiene hambre, o puedes ir a un restaurante o una cafetería y haz la fila para pagar el almuerzo y tan pronto como llegues al mostrador, sin mirar para atrás en tu fila, le dices a quien esté en la caja registradora: Por favor, dame 2 comidas, una para mí y otra para la persona que está en el puesto 5 o 9, pero sin mirar quién es, ni cómo es, ni qué tiene puesto, si tiene dinero o no, y le dices a la niña que la condición es que él o ella no se pueden dar cuenta por ninguna razón que yo fui el que invité y pagué.

Al llegar a la caja esa persona y ordenar su comida, tan pronto como le sirvan su comida y le digan que alguien ya pagó por ella, ¿qué va a hacer esta persona? Inmediatamente preguntará: ¿QUIÉN PAGÓ? Y ¿POR QUÉ A MÍ? y buscará hacer contacto visual con quien lo invitó y al no ver a nadie conocido, ¿qué creen ustedes que hará? Pues le dirá a la persona que está en el mostrador que si no será que ella se equivocó, que él no conoce a nadie, y ella, sonriendo, le dirá que hay alguien que lo aprecia; él o ella se sentará a comer feliz y tú lo estarás observando, pero sin que por ningún motivo esa persona pueda sospechar que usted fue.

Cuando en vez de hacer esto empiezas a mirarlo y a sonreír como diciendo yo no fui, pero la sonrisa picaresca dice que sí, ese será no un acto de amor, sino un altruismo por reconocimiento o piedad, que son los alimentos preferidos del ego.

Si adquieres la costumbre de hacer actos de amor diarios sin esperar recibir nada a cambio, verás cómo al muy poco tiempo estará tu espíritu volando muy alto.

Un acto de amor puede ser darles un regalo que siempre han querido a tus padres, seres queridos, subalterno, jefe, pero sin que ellos sepan que fuiste tú.

Un acto de amor es defender de la crítica y de la envidia que tanto daño nos hace a un compañero sin que él sepa y ver cómo todo cambia a su alrededor.

Es servir o darle de comer al que tiene hambre, sed o está sufriendo sin que sepa que fuiste tú y si se entera, lo deberás repetir al menos diez veces más.

Pueden parar, recoger o invitar a un mendigo a cenar o a un cine o a cualquier cosa y le dicen que alguien que lo aprecia mucho le encomendó a usted que le hiciera la invitación.

www.papajaime.com
liderazgo@papajaime.com