El agua es buena tanto para el cuerpo como para el alma, pero no necesita tomar tanta como usted piensa. Aquí le presentamos la verdad sobre cuánto es la cantidad suficiente y otros cinco mitos sobre el agua.

Por los pasados 50 años, los nutricionistas y otros expertos en la salud han estado exhortando a los estadounidenses a tomar más agua. Si la cantidad de botellas de agua es algo por lo que nos debemos dejar llevar, el mensaje ha sido recibido de forma muy clara. Pero ahora, la investigación actualizada nos deja en el aire. Resulta que mucha de esa locura por el agua sale de la desinformación. Nuestros expertos desmitifican algunas de las creencias más populares sobre el agua.

MITO: Usted necesita tomar ocho vasos de ocho onzas de agua al día para estar saludable.

VERDAD: La familiar regla del ocho por ocho probablemente está basada en una mala interpretación en lugar de una certeza científica, dice el Dr. Heinz Valtin, especialista en enfermedades del riñón, autor de varios libros de texto y profesor retirado de la Escuela de Medicina de Dartmouth, en Hanover, New Hampshire. Valtin rastrea la receta a una recomendación de 1945 formulada por el Food and Nutrition Board of the National Research Council de tomar “1 mililitro para cada caloría de alimento”.

En un estudio publicado en la revista American Journal of Physiology en 2002, Valtin explica que la mayor parte de la cantidad proviene de los alimentos que comemos. Él no solo desacredita la necesidad de que la mayoría de las personas consuman esta cantidad “MITOical” cada día, además escribe que la recomendación es potencialmente dañina, al hacer que las personas se sientan culpables de no tomar suficiente agua.

“El consumidor termina pensado que lo que cuenta es el agua sola”, dice Ann Grandjean, Ph.D., investigadora en hidratación y nutricionista médica en el Centro Médico de la Universidad de Nebraska, en Omaha. Pero casi todos los líquidos—incluidos el té, café y cerveza—cuentan para el consumo diario de agua, dice ella.

Por lo tanto, ¿cuánto debe estar tomando? Los investigadores en la Academia Nacional de Ciencias del Instituto de Medicina, luego de revisar sobre 400 estudios, incluido el de Valtin, establecieron el consumo general diario para los hombres y las mujeres cerca de 91 a 125 onzas, respectivamente. El estadounidense promedio recibe 20 por ciento de esta ingesta de agua a través de la comida. El remanente 80 por ciento proviene de todas las bebidas—no solo agua.

MITO: Las bebidas con cafeína drenan las reservas de agua del cuerpo.

VERDAD: Grandjean comenzó a interesarse en el reputado vínculo entre la deshidratación y la cafeína mientras trabajaba como consultora en el Comité Olímpico de los Estados Unidos.  “Trabajé con atletas élite y noté que tomaban muchas bebidas con cafeína sin tener señales de deshidratación”, dice ella. En el 2000, publicó un estudio en el Journal of the American College of Nutrition demostrando que el cuerpo no discrimina entre las bebidas regulares y descafeinadas cuando se trata de hidratación.

MITO: Si tiene sed, ya está deshidratado.

VERDAD: Mientras que la sed es un barómetro exacto de cuándo beber, la noción de que la sed señala que un cuerpo está deshidratado, no es cierta, dice Valtin. La sed se desencadena cuando se eleva la concentración de la sangre por un 2 por ciento. La deshidratación ocurre cuando la concentración de partículas sólidas en la sangre se eleva un 5 por ciento. Por lo tanto, la sed se establece antes de la deshidratación y las personas que hacen caso omiso a su sed pueden estar en camino a la deshidratación.

“La sed es el primer indicador de que el cuerpo necesita agua”, advierte Dee Sandquist, portavoz para la Asociación Dietética Americana. Los signos a observar incluyen dolor de cabeza, boca seca, pulso rápido y sensación de desmayo.

MITO: La orina debe ser clara.

VERDAD: La orina clara perpetua puede ser en realidad un signo de beber demasiada agua, lo que puede diluir los electrolitos del cuerpo, según Grandjean. “La orina saludable debe tener algún color”, advierte ella. Algunas vitaminas, como la riboflavina (B2), pueden oscurecer la orina.

MITO: Beber mucha agua disminuye el apetito.

VERDAD: Si estar bien hidratado es adecuado para ayudar al metabolismo a estar en su nivel más óptimo, beber grandes de cantidades de agua no afectará la cantidad total de alimentos que come. Porque el agua sale rápido del estómago, el beber agua tiene poco efecto en el apetito, dice Barbara Rolls, directora del Laboratorio para el Estudio del Comportamiento Digestivo Humano en la Universidad del Estado de Pensilvania. Ingerir alimentos que tienen altos contenidos de agua, como frutas, vegetales, sopas y granos, puede ayudarnos a sentir saciedad.

MITO: El agua embotellada es mejor que el agua corriente.

VERDAD: No necesariamente. Tenga en cuenta que muchas veces el agua embotellada es solo agua corriente. El informe del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales cita los hallazgos del gobierno y la industria de que 25 por ciento del agua embotellada es solo agua corriente; algunas veces tratada, otras no. La certificación NSF Internacional indica las marcas que cumplen con los estándares federales de seguridad.

Catherine Guthrie es periodista galardonada que escribe sobre salud y estilos de vida, radicada en Bloomington, IN. Comuníquese en CatherineGuthrie.com.

                                                                                                                                                                                                               

“Alimento   y  bebida” tienen un nuevo significado

Alimento

Tamaño de la porción

Cantidad de H2O

Por ciento por volumen

Lechuga

½ taza

1.8 oz

95

Brócoli

½ taza

2.7 oz

91

Toronja

½ taza

3.4 oz

91

Zanahoria cruda

1 mediana

2.1 oz

87

Manzana

1 mediana

3.5 oz

84

Espagueti (cocido)

1 taza

3.3 oz

66

Melón de agua

1 taza

5.1 oz

92

Leche sin grasa

8 oz

7.5 oz

94

Café o té

8 oz

7.9 oz

99.5



Fuente: Asociación Americana de Dietética

Vigilancia casera del agua
Opciones para hacer pruebas y de filtración
por Martin Miron

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) establece límites legales a través de toda la nación con relación al agua potable y los contaminantes, incluidos los químicos, desperdicios de animales, pesticidas y desperdicios humanos. Pero las pruebas del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, por sus siglas en inglés) han encontrado que muchas comunidades se desvían de lo que es seguro. En 2003, NRDC encontró que varias ciudades de los Estados Unidos que fueron estudiadas suplían agua potable que estaba lo suficientemente contaminada como para presentar riesgos potenciales a algunos consumidores; canalizaciones obsoletas y regulaciones débiles fueron citadas como factores principales.

Los nuevos contaminantes están entrando a los sistemas de agua todo el tiempo, incluso rastros de compuestos farmacéuticos que nunca han sido probados o regulados. La Asociación para la Calidad del Agua trabaja junto con la EPA y las universidades para catalogar a los nuevos ofensores. El director ejecutivo de la Asociación, Peter Censky, dice: “Dentro de 10 a 15 años todo el mundo va a necesitar aparatos de filtración”. Hasta ese momento, las personas querrán mantenerse al tanto del estado de su agua potable.

Comience investigando si el agua local municipal es filtrada. El agua sin filtrar tiene un alto riesgo de contener partículas dañinas o contaminantes. También, las líneas de los servicios públicos contienen materiales viejos de plomería, por lo tanto, es importante cotejar para plomo y cobre. Los kits de prueba caseros para medir concentraciones de metales como plomo, también están disponibles en muchas de las ferreterías, mientras que los tipos para una gama más amplia de contaminantes químicos y biológicos se pueden conseguir en línea en Amazon (tinyurl.com/3daw5mg).

Para sistemas públicos de agua que sirven a más de 100,000 personas, puede encontrar la información en el sitio de la EPA en internet tinyurl.com/3jbgsxh. Por otro lado, contacte su compañía de agua local directamente para una copia en línea o impresa del Informe de Confianza del Consumidor (Consumer Confidence Report).

El agua proveniente de pozo debe ser probada con regularidad cada año o dos, en especial para la agricultura y los residentes rurales para cotejar la presencia de E. coli y nitratos comunes en las escorrentías. Los departamentos locales de salud o las oficinas de extensión de las universidades pueden dirigir a los dueños de hogares a los laboratorios de pruebas.

Los sistemas de filtración de los hogares pueden ir desde los de punto de uso, a menudo conectados al grifo del fregadero o la máquina de hacer hielo, o debajo del fregadero, hasta todo el sistema del hogar. Incluso un jarro de agua con un filtro de carbón activado puede ser efectivo con relación al costo y asegurar la calidad del agua, aunque solo filtra una pequeña cantidad de agua a la vez.

Encuentre más información en nsf.org/consumer/drinking_water.

Martin Miron es escritor independiente radicado en Naples, FL.