El calentamiento global no es simplemente el tema “de temporada”, tampoco es una moda. Por el contrario, es una preocupante realidad, a la que si no se le toma con seriedad podría afectar de manera inmediata y negativa la calidad de vida de nuestra especie.

Si bien es cierto que el cambio climático se puede atribuir a un gran número de factores, entre los que indiscutiblemente se encuentran los ciclos naturales de la Tierra; también es cierto, que nuestro comportamiento como especie frente al medio ambiente (sobre todo de los países industrializados, precisamente por su nivel de consumo, utilización y manejo de recursos e industrialización) ha contribuido a la aceleración y degeneración de estos procesos, de consecuencias gravísimas para el planeta. Lo positivo del asunto es que, aun para los científicos más pesimistas, esta realidad puede modificarse; pero para hacerlo es necesario el compromiso y la acción de todos: gobiernos, industrias, teóricos, científicos, y ciudadanos comunes y corrientes de cada país del mundo.

Nuestro planeta está enfermo. Desafortunadamente es una realidad a la que todos los seres humanos, en todos los niveles, nos vemos enfrentados en la primera década del siglo XXI. Realidad, a la que se adhieren cada vez más voces reclamando acciones concretas, que contrarresten y controlen el problema.

Por su parte, El Vaticano, a la cabeza del Papa Benedicto, según informó la publicación británica The Guardian, se refirió al problema del calentamiento global afirmando que “el cambio climático y el abuso del medio ambiente van en contra de la voluntad de Dios” urgiendo a todos los católicos del mundo “a volverse completamente Verdes”. Es más, de acuerdo con The Guardian, en una conferencia en el Vaticano sobre éste tema, el Papa Benedicto, hizo un fuerte llamado a obispos, científicos y políticos a “‘respetar la creación’ mientras ‘se concentran en las necesidades de un desarrollo sostenido’”.

La revista Time publicó un especial dedicado al tema del calentamiento global bajo el título “Global Warming Survival Guide, 51 Things You Can Do to Make A Difference” (“Calentamiento Global: Guía del Sobreviviente, Las 51 Cosas que Usted Puede Hacer para Marcar la Diferencia”). Escogimos algunas de ellas que consideramos fácil de aplicar a nuestra vida cotidiana para que usted sepa qué puede hacer para contribuir al mejoramiento del planeta.

Primero que todo, mentalícese: Piense Verde. Debemos re-educarnos acerca de cómo nos relacionamos y cómo vivimos con y en el medio ambiente. Pregúntese: que tan eficientes, en cuanto al uso de recursos, son nuestras casas y qué tipo de vehículos manejamos.

Modificaciones simples en nuestras casas pueden reducir hasta en un 40 porciento el costo de la energía. Por ejemplo, concéntrese en las ventanas: controlé el calor, el aire y la humedad de su casa sellándolas y ventile su casa “al estilo abuelita”, abriendo todas las ventanas. Cuando esté listo para saltar “al mundo verde” visite la pagina GreenHomeGuide.com para aprender un poco más sobre el tema.

Remplace los bombillos tradicionales, por el bombillo fluorescente (CFL). Que aunque bastante más costoso que uno tradicional, primero: consume 1/15 de energía del total de la que consume el bombillo tradicional; y segundo: dura años, mientras que un bombillo tradicional dura en promedio 18 meses. Tenga en cuenta que los CFL contienen 5 mg de mercurio por lo que deben ser reciclados.

Escoja espacios pequeños para vivir. Olvídese de las casas grandes y de las mansiones. Una persona “Verde a conciencia” vive en espacios pequeños: apartamentos y preferiblemente en edificios con muchos pisos. Los lugares grandes requieren mucha más energía para mantenerse, así tengan instalados sistemas que mejoren su eficiencia.

Modifique sus hábitos en cuanto al lavado de su ropa. Lave menos veces a la semana y cuando lo haga llene la lavadora de ropa. No use agua caliente. Trate de no usar la secadora y mejor cuelgue su ropa para que se seque naturalmente (donde sea permitido). Finalmente, si está en condiciones de comprar lavadora o quiere cambiar la que tiene por una nueva, el mercado ofrece lavadoras eficientes, que utilizan hasta 1/4 menos de energía que las lavadoras antiguas.

Use el servicio de transporte público. Los vehículos son los responsables del 30 porciento del dióxido de carbono emitido en los Estados Unidos. Por esto, una de las mejores formas de reducir este número es tomando guagua o carro público, el tren urbano, trolley o cualquier otro medio de transporte público siempre que este disponible. Si el colegio de su hijo cuenta con transporte escolar, utilícelo, estará ahorrando tiempo, gasolina y poniendo su granito de arena para cuidar el planeta. Otra alternativa es turnarse con algún vecino para llevar los niños a la escuela e inclusive ir al lugar del trabajo, conocido por el término de inglés ‘carpooling’.

Pague sus cuentas por Internet. Con esto esta salvando no sólo árboles sino el combustible utilizado en el ir y venir del “carrito” del correo.
Deje de prender tanto el aire acondicionado cada vez que tiene un poquito de calor. Mantenga el termostato de su casa un par de grados más arriba de lo normal. 

Compre productos con la estrella verde. Este es un sistema establecido por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) para guiar a los consumidores en la compra de productos energéticamente eficientes. Los productos aprobados por ésta agencia pueden ser más costosos, pero en su producción utilizaron 35 porciento menos energía que los mismos productos sin la estrella verde.

Trate de no consumir mucha carne. Así, como lo lee, de acuerdo con Time, según el reporte de las Naciones Unidas del año pasado, un automóvil es menos responsable por el calentamiento global que un Big Mac. La industria de las carnes genera el 18 por ciento de emisiones de gas en el mundo (más que el transporte). Cambiar su carro por un híbrido le ahorraría al planeta una tonelada de bióxido de carbono al año, mientras que volverse vegetariano, le ahorraría al planeta 1.5 toneladas. ¿Qué tal?

Lleve sus bolsos de tela al supermercado. Diga no a las bolsas plásticas. Conlleva un poco de tiempo acostumbrarse pero es solo cuestión de práctica.

Compre productos locales. Con esta medida no sólo estará contribuyendo a los pequeños negocios de su área, sino estará salvando combustible utilizado en el transporte de productos que vienen desde otros países.

Apague su computadora. De acuerdo con el Departamento de Energía del país el 75 porciento de energía que se consume en casa es utilizado por electrodomésticos que siempre están listos paras ser usados. Por ejemplo, la computadora. Así que apague todos sus electrodomésticos una vez termine de usarlos y no los deje en “standby”. Esta regla también se aplica para las oficinas, asegúrese de apagar todo (computadores, monitores, luces, faxes, impresoras, etc.) antes de irse a casa cada día.
Recicle el papel. Nada nuevo, pero ¡por favor hágalo!

Chicas: Usen maquillaje verde. No de color verde, sino ecológico. Mejor para su piel y para el medio ambiente. Hoy en día hay un sinnúmero de compañías que ofrecen maquillajes y productos para el cuidado de la piel libres de tóxicos. 

Procure no utilizar muchos empaques. Mejor dicho, si va a Starbucks, trate de llevar su recipiente para el café. En un restaurante, déle mejor uso a las servilletas – cuando le sobren devuélvalas. Use lo necesario y lo demás deje que sea usado por otros.

No use tantos fertilizantes para su jardín. Sea creativo, hay varias alternativas para reemplazar los fertilizantes derivados del petróleo para embellecer y cuidar su jardín. O reforme su concepción de belleza: flores silvestres y “mala hierba” pueden ser un toque exótico para su jardín.

En su carro. Procure no manejar sólo, únase al “Carpool Club”. Revise el aire de sus llantas y hágale mantenimiento a su carro frecuentemente (Tune-Up). Todas éstas iniciativas le ayudarán a ahorrar gasolina; así generará menos CO2 para la atmósfera. Por último, adopte el método de los conductores de la compañía UPS, trate de hacer la menor cantidad de giros hacia la izquierda, ya que en éstos el conductor consume tiempo y combustible.

ASUMAMOS UNA ACTITUD RESPONSABLE Y ACTIVA FRENTE A UN PROBLEMA QUE ES  DE TODOS.