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Relaciones honestas
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Octubre 2011





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Edición Octubre 2011
Published on 09/21/2011
 
 Atreverse a decir la verdad

por Frances Lefkowitz

Las pequeñas mentiras son una gran parte de nuestras vidas. Las decimos por conveniencia y comodidad, para suavizar las cosas tanto para otros como para nosotros mismos. “No hay problema conmigo”, decimos, cuando realmente no lo es. “Te llamo”, insistimos, cuando no lo vamos a hacer. Tal vez la más común de todas es cuando decimos que estamos “bien”, cuando no lo estamos.

“Las mentiras más comunes se dicen para evitar conflicto”, dice la psicoterapeuta y coach de relaciones Susan Campbell, Ph.D., autora de los libros Getting Real, Saying What’s Real y Truth in Dating. “Las personas quieren armonía, pero esta búsqueda compulsiva se interpone en el camino de la verdadera armonía”.

Para admitir la verdad y luego hablarla, puede ser difícil, aunque los beneficios sobrepasan los riesgos. “Lo más importante que puede hacer por su crecimiento personal es ser honesto consigo mismo”, aconseja la coach de vida y líder de capacitaciones Harriette Cole, autora de Choosing Truth. La honestidad, explica ella, se inicia dentro de uno mismo y emana hacia afuera. Una vez enfrentamos nuestros verdaderos sentimientos, comenzamos a actuar sobre ellos, alineando nuestras conductas, relaciones y vida profesional. Ella encontró que: “La verdad es esencial para una vida saludable”.

Verdades y consecuencias
Vivir con la verdad es el camino a la autosanación, aconseja Campbell. Es una herramienta crucial para ayudar a las personas a enfrentar viejos miedos de rechazo o abandono y las heridas que pudieran haber sufrido durante la infancia. “Ser honesto ayuda a evitar el dolor emocional y se puede manejar mejor la situación”, dice ella. “Ver las cosas como realmente son es una práctica interna de situarlo a usted en el momento”. El resultado puede ser limpiar el desorden psicológico, mayor liberación de los miedos y claridad que conduce a un sentido de bienestar.

James W. Pennebaker, Ph.D., un profesor de psicología en la Universidad de Texas, en Austin, y autor del libro Writing to Heal, es reconocido por sus continuos estudios clínicos de los efectos mentales y físicos de expresar las experiencias emocionales. Dice: “Los psicólogos tienen una fuerte sensación que hablar o incluso escribir sobre las emociones o trastornos personales puede impulsar la actividad del sistema nervioso autónomo, la función inmune y la salud física”.

Dale Larson, Ph.D., profesor de psicología en la Universidad de Santa Clara, en California, quien desarrolló una escala de auto-ocultamiento que ha sido utilizada ampliamente en las profesiones de ayuda, comenta: “Hemos encontrado que el auto-ocultamiento se asocia con mayores síntomas físicos y altos niveles de depresión y ansiedad”. Aparentemente, tanto el cuerpo como la mente tienen que trabajar muy duro para mentir y guardar secretos.

Honestidad y bondad
Decir la verdad hace maravillas para las relaciones. Cuando nos mordemos la lengua para evitar un conflicto—declararle a nuestra pareja que no nos importa la pared verde, cuando realmente la queremos amarilla—la sensación no desaparece. El Reverendo Mark D. Roberts, Ph.D., autor de Dare to Be True, ve en su ministerio que el costo de evitar situaciones, incluidos los conflictos más superficiales, puede ser alto. “Usted pierde la capacidad de ser usted mismo con su propia familia”, dice Roberts, “y sacrifica un crecimiento auténtico de obtener una relación saludable con una pareja, hijo o amigo”.

Sin embargo, hablar su verdad a otros que tienen sus propios sentimientos y reacciones requiere tacto, empatía, confianza, buena sincronización y una disposición a correr riesgos. La piedra angular para practicar la honestidad en una forma segura y productiva es que solo se puede ser honesto con uno mismo. La verdad raramente es objetiva; por lo tanto, todo lo que podemos hacer es hacer referencia a nuestras propias percepciones de ella.

Además de su subjetividad, la verdad puede ser incómoda, desagradable e incluso dolorosa.  “Pero cuando tomamos el riesgo y hablamos la verdad”, Campbell sostiene que: “a menudo encontramos que podemos manejarla y nos volvemos más fuertes interiormente. A menudo se beneficia la relación porque se limpia el aire”.

Practicar la honestidad en las relaciones no solo ayuda a profundizar en la intimidad y la autenticidad, sino que también produce mejores resultados con menos esfuerzo. “Perder tiempo es ineficiente”, comenta Cole. “No quiero que las personas vuelvan a mí otra vez; prefiero decirles no desde el principio, en lugar de evadirlos”.

“Ser buena gente a veces es una mentira”, dice ella. “Ser bondadoso es ser amable”.

Ser real en lugar de ser amable puede traer recompensas inesperadas, incluso con extraños. Al responder con la verdad,  puede que se sorprenda de las chispas de la revelación y la conexión que a veces se crea en un momento de pura honestidad.

El libro de Frances Lefkowitz, To Have Not, fue nombrado como una de las Cinco Mejores Memorias de 2010 por SheKnows.com. Comuníquese en FrancesLefkowitz.net.

El lenguaje de la honestidad
En su libro, Saying What’s Real, la psicoterapeuta Susan Campbell, Ph.D., ofrece algunas frases que pueden ayudar a facilitar una conversación segura y honesta.

“Yo quiero... ” Asumir que otras personas saben lo que queremos es un mecanismo de autoprotección; nos ayuda a evitar la sensación de vulnerabilidad que proviene de pedir lo que queremos y posiblemente no conseguirlo. Si usted pide lo que quiere en el momento que realmente lo desea, la otra persona puede sentir mejor la claridad y la energía del deseo.

“Al escuchar lo que tienes que decir, me siento...” Esta frase ayuda a mantener nuestra atención enfocada en la única verdad que sabemos de seguro—nuestros propios sentimientos. Al hablar de las emociones del otro, etiqueta su interpretación; por ejemplo: “Me imagino que te sientes triste”.

“Tengo que aclarar mis sentimientos.” Viejas e incomunicadas emociones son como el desorden: si no se eliminan, seguimos tropezando con ellas. Cuando decidimos hacer una limpieza emocional, se crea una meta para la conversación. Comience diciéndole a la otra persona que su intención es limpiar el aire para que la relación se fortalezca.