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Las Mascotas Ayudan a los Niños
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Marzo 2009
Articulos del mes:
Mascotas al natural
Terapias complementarias para condiciones crónicas de la piel de su mascota
Buena vibración. Camino de sonido y sanación
conscious eating:
Alimentos Verdes
healthy kids:
Las mascotas y los niños
fit body:
Corridas en seis patas
inspiración:
Reglas para la bondad
green living:
Entierro natural...Honrando la vida en la muerte
healing ways:
manipulación visceral

 


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Edición Marzo 2009
Published on 02/24/2009
 
Los niños aman a sus mascotas y con razón.  Las criaturas grandes y pequeñas enseñan, divierten y ofrecen un tipo especial de compañía.


Todos sabemos que los niños aman a los animales.  Lo vemos continuamente reflejado en los medios. En la vida real, se calcula que la vida de aproximadamente 4 de cada 10 niños comienza en una familia que tiene mascotas y hasta un 90 por ciento de los niños tienen una mascota en algún momento durante la niñez, según Gail F. Melson, Ph.D., profesora emérita de estudios del desarrollo en la Universidad de Purdue y autora de Why the Wild Things Are: Animals in the Lives of Children.

La cantidad de dinero que gastamos en mascotas prácticamente se ha duplicado en la última década –más de $38 mil millones– según la Asociación Manufacturera de Productos para Animales.  Esa cifra supera la venta de juguetes ($23 mil millones) y la de dulces ($24 mil millones).

Como mi esposa y yo crecimos acompañados de animales, estamos fascinados con el fervor y la pasión que siente nuestra hija por éstos. Nuestra colección actual incluye un pastor alemán, un Yorkipoo, tres gatos, tres cabras, un acuario de agua dulce y un tanque con Sea-Monkeys, una especie híbrida de un tipo de crustáceo llamado “Artemia Nyos”. Como vivimos en un bosque, siempre tenemos una serie interminable de visitas inesperadas que incluyen tortugas, ratones, topos, ranas, sapos, renacuajos, patos, babosas y otros tipos de animales silvestres.

Al igual que la mayoría de los padres, sabíamos que tener animales cerca nos ayudaría a desarrollar en nuestra hija cualidades importantes como la responsabilidad y la empatía. Pero también aprendimos que tener animales ayuda a fomentar su desarrollo emocional, cognoscitivo, social y físico.

Hay mucha evidencia sólida que respalda dichas observaciones. A continuación cinco razones por las cuales debemos abrir las puertas a nuestros amigos peludos.

Las Mascotas Ayudan con el Aprendizaje
A menudo encontramos a nuestra hija acurrucada en su cama o acostada sobre mantas en un rincón tranquilo de la casa, leyéndole a uno o más de sus gatos. Mientras lee, los acaricia, se detiene para mostrarles las fotos y les hace preguntas. Incluso los tranquiliza durante las partes de miedo del cuento.

Los educadores como Mary Renck Jalongo, Ph.D., profesora de educación en la Universidad de Indiana en Pensilvania y autora de, The World of Children and Their Companion Animals, saben hace mucho tiempo que llevar animales de terapia (mayormente perros) a las escuelas ayuda a los niños con problemas de aprendizaje y del desarrollo. Ahora han descubierto que todos los niños pueden beneficiarse de la presencia no sentenciosa de nuestros amigos de cuatro patas.
   
En uno de los estudios de Jalongo, se les pidió a los niños que leyeran frente a un adulto y un perro. Los investigadores monitorearon los niveles de estrés y descubrieron que los niños estuvieron más relajados en presencia del animal que en la de humanos.

“Si el niño tiene dificultad para leer y alguien le dice, ‘Hora de tomar tu libro y ponernos a trabajar’, la oferta no es muy atrayente. Sin embargo, si el niño tiene la opción de acurrucarse con un perro o un gato, la tarea es más atrayente”.

Las Mascotas Ofrecen Consuelo
En el estudio dirigido por Jalongo, les preguntaron a los niños qué consejo le darían a los niños menos populares para hacer amistades. La respuesta más común no fue tener el juguete o las tenis de moda, sino conseguir una mascota. Ya sea un hámster o un caballo, señala Jalongo, un animal brinda a los niños algo de que hablar y, a la vez, es un interés que puede compartir con los demás niños.

Los animales también son un gran consuelo. Melson le preguntó a un grupo de niños, qué hacían cuando se sentían tristes, enfadados o temerosos o cuando tenían un secreto que querían compartir. Más del 40 por ciento mencionó espontáneamente que acudían a sus mascotas. Según Melson, “Los padres de niños que reciben apoyo de sus mascotas informaron que éstos eran menos ansiosos y retraídos”.

Las Mascotas Ayudan a Aprender a Cuidar de Otras Personas
Melson comenzó a estudiar el impacto de las mascotas a fin de aprender cómo los seres humanos desarrollan la capacidad de cuidar de otras personas. “Cuidar de otras personas no es una cualidad que aparece de pronto en la adultez, que es cuando la necesitamos”, observa. “Sólo porque nos hayan cuidado de niños no significa que aprenderemos a cuidar de otras personas.  Las personas necesitan practicar cómo cuidar de otra persona a edad temprana”.

En el mundo moderno actual, lo niños no tienen la oportunidad de responsabilizarse por otro ser viviente fuera de sus mascotas. “En  muchos países, los hermanos se cuidan entre sí, pero en los Estados Unidos, ese no es el caso”, indica Melson. “En realidad es ilegal en muchos estados dejar a los niños bajo el cuidado de alguien menor de 16 años”.

Así que, ¿cómo se pueden sembrar las semillas para que los niños desarrollen las destrezas necesarias para la crianza de sus hijos en el futuro? Melson cree que una forma es a través de las mascotas.  En su investigación, llevó constancia de cuánto tiempo pasaban los niños de más de 3 años cuidando activamente de las mascotas de la familia versus cuidando o incluso jugando con sus hermanitos más pequeños. En un periodo de 24 horas, los que estaban a cargo del cuidado de las mascotas pasaron 10.3 minutos atendiéndolos, mientras que los que tenían hermanitos más pequeños sólo 2.4 minutos.

“Cuidar de un animal es especialmente importante para los varones, ya que eso no se cataloga como cosa de “niñas”, como es el caso del cuidado de niños, tanto dentro como fuera de la casa, jugar a la casita o jugar con muñecas”, indica Melson. Para los 8 años, hay mayores probabilidades de que las niñas participen en el cuidado de bebés, tanto dentro como fuera de la casa, pero cuando se trata del cuidado de una mascota, ambos géneros tienen igual participación.

Las Mascotas Ayudan a Mantener a los Niños Saludables
Según un estudio realizado por el Dr. Dennis Ownby, pediatra y director del departamento de alergia e inmunología del Colegio de Medicina de Georgia, tener varias mascotas realmente disminuye el riesgo de los niños de desarrollar ciertas alergias.  Su investigación dio seguimiento a un grupo de 474 bebés desde que nacieron hasta los 7 años.  Descubrió que los niños expuestos a más de dos perros o gatos, tenían una probabilidad cincuenta por ciento menor de desarrollar alergias comunes en comparación con los que no tenían mascotas en el hogar. Los niños con animales tuvieron menos pruebas cutáneas positivas a alergenos dentro de la casa  —como caspa de mascotas y polvo de ácaros— y también a alergenos fuera de la casa, como ambrosía y hierba.  Otros estudios sugieren que la exposición temprana a animales en el hogar puede disminuir el riesgo de desarrollar asma en los niños.

Nadie sabe a ciencia cierta por qué es así, pero Ownby tiene una teoría: “Cuando un niño juega con un perro o un gato, por lo general, los animales los lamen”, dice.  “Esa lamida transfiere bacterias que viven en la boca de los animales a los niños y esa exposición a la bacteria puede cambiar la forma en la que responde el sistema inmunitario del niño a otros alergenos”. 

Cómo las Mascotas Crean Vínculos Familiares
A menudo, uno de los mayores beneficios de tener mascotas es inesperado, incluso para los padres que se criaron con animales: Puede ayudar a que la familia se una más y sea más fuerte.  “Cuando le pregunto a los niños y a sus padres si las mascotas son realmente parte de la familia, la mayoría se sorprende con la pregunta e incluso se ofenden, señala  Melson. “La respuesta más común es, “Por supuesto”.

A menudo una mascota es el centro de las actividades de la familia.  Todos sacan el perro a pasear, lo bañan y alimentan o se tiran al piso a jugar juntos. Los niños se benefician incluso de sencillamente ver un gato persiguiéndose la cola o un pez nadar.  Pasar tiempo haciendo esto brinda el potencial de disminuir el paso acelerado del día.

Si alguien pregunta qué estamos haciendo, podemos responder, “nada”. En una era de niños y padres sobrecargados que están constantemente en movimiento, “nada” puede ser algo importante que podemos hacer.

Bill Strickland, un escritor freelance en Emmaus, PA, recientemente publicó sus memorias, Ten Points. Contribuye regularmente con publicaciones nacionales.