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mensaje de amor y esperanza
- Edición Abril 2009
- Publicado 03/26/2009
- semillas del alma
Muchas personas han tenido que hacer grandes sacrificios, y cuidar por años y años a sus seres queridos enfermos, por lo que poco a poco su propia salud también se va deteriorando, se cansan y sus vidas también se vuelven un infierno. Muchas veces estas personas sacrifican y dejan de ser lo que son por tratar de cuidarlos y complacerlos para que se sientan bien y felices, pero los enfermos, quienes generalmente están llenos de miedo, descargan inconscientemente este miedo con palabras y acciones que hacen sentir culpables o miserables, a quienes les están dando tanto amor.
Es a estas personas, a quienes hoy quiero mandarles este mensaje de amor y esperanza, y darles estos pequeños consejos, para que encuentren su paz interior y dejen de asociarse con el sufrimiento y angustia, causados al ver el dolor y la agonía de esos seres queridos que se deterioran lentamente.
+ Lo primero que debes entender es que con tu dolor, sufrimiento o angustia, no vas a lograr que ese ser querido se recupere o mejore su salud. Entonces, no tiene sentido que sufras, porque lo único que conseguirás será debilitarte emocionalmente, y caer fácilmente en un estado de tristeza, frustración, irritabilidad o desesperación.
+ Cuando estás en un estado emocional alterado o débil, fácilmente puedes explotar y decir o hacer cosas que no querías, y en vez de transmitirle paz, esperanza y amor a ese enfermo, lo que conseguirás es todo lo contrario.
+ Ten presente que la situación externa que tú estás viviendo no la vas a poder cambiar, pero si puedes cambiar en tu interior, la forma de ver y percibir esa situación.
+ Cuando ese ser querido al que tu le estás sirviendo y cuidando con tanto amor te insulta, desprecia o te hace sentir culpable, generalmente es para poder manipularte y controlarte, entonces conscientemente míralo con mucho amor a sus ojos, y encontrarás que detrás de esa mirada lo que hay es una gran tristeza interior y miedo por su situación.
+ Debes aprender a no asociarte con el dolor ajeno, sino a disociarlo; es decir que debes concentrar tu energía en lo positivo que estás haciendo cuando lo ayudas, y no en lo negativo que estás viendo, sintiendo o experimentando. Todo lo que hagas mientras estés con esa persona enferma, debe ser hecho con alegría, sin esfuerzo y sin tensión, porque de lo contrario también sufrirás.
+ No te quedes todo el tiempo encerrado en el cuarto con el enfermo, sal, haz ejercicio y camina en medio de la naturaleza, y si puedes abrazar a un árbol, (preferiblemente con los pies descalzos) por ridículo que te parezca hazlo, ya que el árbol atraerá toda esa energía negativa, al igual que atrae a un rayo en medio de una tormenta eléctrica.
+ Deja a un lado el miedo de que esa persona se pueda morir cuando tú no estés presente, porque te robará tu paz interior y afectará tus relaciones personales con quienes te rodean.
+ Muchas veces el enfermo va a tratar de culparte de su desdicha, ya que fuimos educados y programados a buscar siempre a quien echarle la culpa de las cosas que nos suceden. Si eso te pasa, en vez de reaccionar, observa y verás que no es el enfermo quien te habla, sino su ego que está herido y trata de extorsionarte emocionalmente, para generar ese apego o dependencia y tenerte siempre encadenado.
+ Lo único importante es que siempre estés dando sin esperar recibir nada a cambio, sin expectativas, incondicional, porque si estás dando esperando recibir, no estás dando, estás prestando.
+ Aparte de tus oraciones o plegarias, utiliza el poder que está en tu interior y que descubrirás a través de la meditación, para lograr la armonía interior entre tu cuerpo, tu mente y tu espíritu.
+ Mantén el balance entre estas tres dimensiones: cuerpo, mente y espíritu. Alimenta tu cuerpo con comidas saludables y ejercicio físico diario, ya que él es tu templo donde habita Dios. Alimenta tu mente con buenas relaciones personales, estando alerta, consciente y vigilante, auto observándote y remplazando esos pensamientos y creencias negativas por positivas. Focaliza y concentra tu energía en el entrecejo y con los ojos cerrados visualiza lo que quieres ser y lograr en positivo, ya que eso será lo que atraerás a tu vida. Alimenta tu espíritu, no solamente con la meditación, sino con el servicio a los demás, ya que será esto lo que te llevará a una conciencia superior.
+ Procura tener y leer buenos libros que te inspiren y reconforten, para que encuentres la alegría y el amor en todo lo que haces. Si tienes la posibilidad de compartir las enseñanzas de esos libros con el enfermo, léeselas, reflexiona y compártelas, ya que al servir y compartir amorosamente estarás nutriendo tu espíritu y en ese momento abrirás las alas y volarás muy alto.
Y lo más importante de todo: Nunca, nunca jamás dejes de soñar. Ponle alas a la imaginación y tren de aterrizaje a tus sueños.

Jaime Jaramillo es autor del best-seller Te amo...pero soy feliz sin ti y otros libros de crecimiento personal. Visite www.papajaime.com.
Es a estas personas, a quienes hoy quiero mandarles este mensaje de amor y esperanza, y darles estos pequeños consejos, para que encuentren su paz interior y dejen de asociarse con el sufrimiento y angustia, causados al ver el dolor y la agonía de esos seres queridos que se deterioran lentamente.
+ Lo primero que debes entender es que con tu dolor, sufrimiento o angustia, no vas a lograr que ese ser querido se recupere o mejore su salud. Entonces, no tiene sentido que sufras, porque lo único que conseguirás será debilitarte emocionalmente, y caer fácilmente en un estado de tristeza, frustración, irritabilidad o desesperación.
+ Cuando estás en un estado emocional alterado o débil, fácilmente puedes explotar y decir o hacer cosas que no querías, y en vez de transmitirle paz, esperanza y amor a ese enfermo, lo que conseguirás es todo lo contrario.
+ Ten presente que la situación externa que tú estás viviendo no la vas a poder cambiar, pero si puedes cambiar en tu interior, la forma de ver y percibir esa situación.
+ Cuando ese ser querido al que tu le estás sirviendo y cuidando con tanto amor te insulta, desprecia o te hace sentir culpable, generalmente es para poder manipularte y controlarte, entonces conscientemente míralo con mucho amor a sus ojos, y encontrarás que detrás de esa mirada lo que hay es una gran tristeza interior y miedo por su situación.
+ Debes aprender a no asociarte con el dolor ajeno, sino a disociarlo; es decir que debes concentrar tu energía en lo positivo que estás haciendo cuando lo ayudas, y no en lo negativo que estás viendo, sintiendo o experimentando. Todo lo que hagas mientras estés con esa persona enferma, debe ser hecho con alegría, sin esfuerzo y sin tensión, porque de lo contrario también sufrirás.
+ No te quedes todo el tiempo encerrado en el cuarto con el enfermo, sal, haz ejercicio y camina en medio de la naturaleza, y si puedes abrazar a un árbol, (preferiblemente con los pies descalzos) por ridículo que te parezca hazlo, ya que el árbol atraerá toda esa energía negativa, al igual que atrae a un rayo en medio de una tormenta eléctrica.
+ Deja a un lado el miedo de que esa persona se pueda morir cuando tú no estés presente, porque te robará tu paz interior y afectará tus relaciones personales con quienes te rodean.
+ Muchas veces el enfermo va a tratar de culparte de su desdicha, ya que fuimos educados y programados a buscar siempre a quien echarle la culpa de las cosas que nos suceden. Si eso te pasa, en vez de reaccionar, observa y verás que no es el enfermo quien te habla, sino su ego que está herido y trata de extorsionarte emocionalmente, para generar ese apego o dependencia y tenerte siempre encadenado.
+ Lo único importante es que siempre estés dando sin esperar recibir nada a cambio, sin expectativas, incondicional, porque si estás dando esperando recibir, no estás dando, estás prestando.
+ Aparte de tus oraciones o plegarias, utiliza el poder que está en tu interior y que descubrirás a través de la meditación, para lograr la armonía interior entre tu cuerpo, tu mente y tu espíritu.
+ Mantén el balance entre estas tres dimensiones: cuerpo, mente y espíritu. Alimenta tu cuerpo con comidas saludables y ejercicio físico diario, ya que él es tu templo donde habita Dios. Alimenta tu mente con buenas relaciones personales, estando alerta, consciente y vigilante, auto observándote y remplazando esos pensamientos y creencias negativas por positivas. Focaliza y concentra tu energía en el entrecejo y con los ojos cerrados visualiza lo que quieres ser y lograr en positivo, ya que eso será lo que atraerás a tu vida. Alimenta tu espíritu, no solamente con la meditación, sino con el servicio a los demás, ya que será esto lo que te llevará a una conciencia superior.
+ Procura tener y leer buenos libros que te inspiren y reconforten, para que encuentres la alegría y el amor en todo lo que haces. Si tienes la posibilidad de compartir las enseñanzas de esos libros con el enfermo, léeselas, reflexiona y compártelas, ya que al servir y compartir amorosamente estarás nutriendo tu espíritu y en ese momento abrirás las alas y volarás muy alto.
Y lo más importante de todo: Nunca, nunca jamás dejes de soñar. Ponle alas a la imaginación y tren de aterrizaje a tus sueños.

Jaime Jaramillo es autor del best-seller Te amo...pero soy feliz sin ti y otros libros de crecimiento personal. Visite www.papajaime.com.
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